Sunday, March 06, 2016

Micromundos


Estatuílla
Anoche fuimos a la ceremonia de cine que Bertrand organiza cada año. No habíamos salido en mucho tiempo. Pensaba que para la ocasión habría conseguido destetar a Babygirl y que iríamos de solteros, pero al final ahí estábamos los cinco: Lorca, Babygirl, mis dos tetas y yo. Eso sí, como la etiqueta exigía, disfrazados de gala.
Me tomé una cerveza bien calculada que me supo a elixir y luego seguí con la 0,0 del lugar, que, como suele pasar, era una porquería.
La ocasión reunió a un puñado de satélites. Con regocijo disfrutamos del arte de hablar bestia y sin sentido, en esos raros momentos en que puedes actuar sin que nadie se sienta ofendido. ¡Ese estar con Bertrand! Exquisito.
Babygirl participó con su maravillosa sonrisa y sus aplausos. Durmió el resto del tiempo. Y durante unas horas lúdicas, fantásticas y mágicas, respiramos en el micromundo de Bertrand, lejos de las tragedias que mueven el mundo.



Tuesday, March 01, 2016

Sonia (mujeres odiosas 2)


Éramos vecinas y trabajábamos juntas en el frankfurt de la esquina. Ella tenía un niño de dos años. El padre estaba en la cárcel por tráfico de drogas. Cuando yo libraba, me quedaba a veces con el niño o lo iba a buscar a la guarde. Me sentía atrapada por la situación, pero el chaval era un encanto y no tenía culpa de nada. Un día, Sonia me pidió dinero para el alquiler, debía tres meses, si no pagaba la iban a echar y sin casa, le quitarían el niño. Saqué mis ahorros y se los di. A los dos días desapareció. En el frankfurt no sabían nada de ella y no contestaba al teléfono. Fue por el propietario que supimos que se había mudado, pues el piso estaba vacío, y también que no había pagado en el último año, pero que por pena, la había dejado vivir gratis.
 
Meses más tarde apareció un hombre que se presentó como el marido de Sonia. Había salido de la cárcel y la buscaba. Sonia siempre me dijo que si él aparecía, que nunca le dijera dónde estaba, puesto que era violento y les haría daño a ella y al niño. El hombre me contó que necesitaba encontrarlos, que el niño corría peligro, que Sonia era adicta a la coca. En la versión de él, fue por la cocaína de ella encontrada en casa que había pasado él dos años en la cárcel.

Por suerte, no tuve información alguna que ofrecer.

Sunday, February 28, 2016

Leslie (mujeres odiosas 1)


Se presentó con el padrino de la boda. No estaba invitada, pero el padrino la había conocido en el avión y tenía muchas ganas de ella. Era rubia y reunía todos los tópicos que hacen que las europeas odiemos a las americanas.

A la celebración se presentó en camisón, literalmente. Nos dijo que era lo más “in” en su país. Bailó con todos los hombres como si hubiera salido del pastel, incluido mi abuelo, que flipó bastante, aunque sonrió para la foto.

La mañana de bodas, cuando, después de todos los after de la ciudad, llegamos el grupillo de supervivientes a casa para el desayuno, los recién casados se la encontraron en la cama conyugal no con el padrino, sino con mi novio.

Leslie, creo que se llamaba. Sí, en mi lista de mujeres que he odiado, debería ser la number one.

Sunday, February 07, 2016

Come back when the sun is shining


Domingo de lluvia. La niña duerme. ¿Qué quieres, follar o tocar?

Thursday, January 14, 2016

This is last dance


¿Qué haces?
Estoy de duelo.
¿Con un relámpago en la cara?

Pero, hoy vienen los concejales... Tienes que quitártelo antes de la presentación.
No.
Pues así no puedes hacer la presentación.
Pues no la hago.
¿Qué quieres decir, que no la haces?



Wednesday, December 23, 2015

Maquillaje


No poseo nada de las anteriores vidas. Ni muebles, ni discos, ni ajuares que con tanto cariño fueron confeccionados. Tampoco fotografías. A veces echo de menos tener recuerdos físicos que visitar, pero me compensa la seguridad de poder irme en cualquier momento.
Pintado por yuerina el 13 de Enero del 2015

Mi prima sí que almacena, y es ella quien guarda todas las reliquias de la abuela. Entre ellas, los álbumes de familia. Lo que me ha sorprendido de aquella joven que fui y a quien no había visto en veinticinco años, son los quilos de maquillaje que enmascaraban mi rostro.

Wednesday, December 09, 2015

No mires a los ojos de la gente



He salido a pasear. Hacía buena tarde y me he ido en dirección al sol hasta el mercado de Santa Llúcia. Protegida por una mano sobre la frente, caminaba buscando la mirada de los otros. Me gusta dar las buenas tardes (o los buenos días) cuando estoy de buen humor.

Imposible. Andaban los demás mirando en sus pantallas.

Qué poco hubiera imaginado Coppini que de esta manera su canción dejaría de tener significado un día.