Sunday, December 30, 2007

Twelve

It takes a chilly raindrop to forget a year like a whole and say hello to the new beginning. New beginnings. All the numbers. But it’s only 60 in 60 and then 12. Dublin, Orlando, Amsterdam. If I had a big house I would host the biggest party ever. I’d tell everyone to come, to bring their instruments, their voice, their laughter. If I had a big heart I would love without restrain, without drain, without breaks. I summon the joy! Please come! Ecstasy, orgasm, madness! To feel again like a river that overflows. I guess it must be the absence of alcohol. I sit here and try and play the bass but it sounds like a dead duck head banging against the liver of a cow. I sit here and try and write but its sheer boredom all I can think of. Strange how if I let go there is only violence and rape that comes to my head. Shouldn’t talk like this, not after a morning of love. I feel like crying, but tears won’t come. The track is all scratched out and I jump. After all, this is happiness. I am warm.

Skip the crap, enjoy life!

Happy New Year!


Thursday, December 27, 2007

Los fantasmas de Navidad

Avisté una sombra que dejó un rastro ácido en el umbral de la puerta. No me atrevía a pisarlo y sin embargo debía salir, no podía quedarme para siempre dentro. Las ventanas estaban selladas y líquidos inquietos repicaban las campanas. Me he sentido inútil y prescindible. Supongo que no pasa nada con estar enferma. Excepto que la vida es más aburrida.

Sunday, December 23, 2007

Cumpleaños

No esperaba nada. Lancé una invitación ambigua en la que especificaba que no tenía mucho que ofrecer, que no quería una gran celebración, que el mes había sido difícil. Hasta el último momento ocurrieron accidentes y conflictos. A veces las vísperas se preparan así. Por suerte Merlí y Galadriel estaban conmigo.

En el día señalado las llamadas de los que no podrían venir me despertaron de mi lado tenebroso y sus voces me recordaron que la luz está. Dentro, alrededor, yendo, viniendo. Los que sí vinieron me fueron ornando con vestidos y abalorios y me sentí como un árbol, conectada a la vida, al universo. La calidez de la reunión y la intimidad de las conversaciones, de las bromas, me tonificaron más que todas las happy pills del mundo. Cómo me olvido a veces de la suerte que tengo de conoceros, de que existáis, de poder veros.

Por cierto, para los amantes del fútbol, linko a De Penalti, el blog que se escucha. El amigo que lo lleva es un crack, y anoche le conocí un poco más.

Wednesday, December 19, 2007

El presente

Según los yoghis, el presente sólo existe a través de la respiración, que es la línea continua del tiempo. Para conseguir estar en el presente sin distracciones, hay que practicar hasta saber identificar los espacios vacíos entre el pensamiento que se aleja y el que se aproxima. Los pensamientos se convierten así en objetos que observamos y dejan de ser preocupaciones.

Veamos… Se acerca el magrebí moribundo que no es más que un cadáver esquelético (sino fuera porque aún respira) a las costas de nuestro país, se aleja Sarkosi con Carla Bruni de la mano, se acerca el Barça-Madrid sin Messi, se aleja la cumbre sucesora de Kyoto y de cuyo nombre ya ni me acuerdo, se acerca más desarrollo nuclear, se aleja Venecia rápidamente, hacia el fondo del mar, se acerca el AVE, se aleja la MAT

Bueno, pues sí que funciona, entre pensamiento y pensamiento me han entrado ganas de ir al baño. Supongo que no hay nada más presente ¿no?

Saturday, December 15, 2007

Luz

Me sonríes a medias con tu cigarrillo a punto de quemarte los dedos. Tus ojos húmedos me dicen de nuevo aquello de que la libertad comienza en una misma. En blanco y negro te observo, quieta. Una vez más tu voz desconocida canta remota. Amar es lo más difícil. Todos tenemos sueños. Soy jabón con variación química. Lavarlo todo, oler bien, volver a comenzar. No siempre debe ser el camino más obvio, el más fácil, el más radical. En el amor, vale todo. Todo cuesta, todo es difícil, todo duele. Pero el pacto del corazón nos guía, nos llena, nos recompensa. Así que sigo la luz, porque brilla.

Thursday, December 13, 2007

El eructo de las 18.45

El metro se detiene. Abre puertas. Gente que sale, gente que entra, gente que tropieza. Aún los hay que se piden perdón con una sonrisa. Un hombre trajeado está sentado en el banco de la estación sin hacer conato alguno de subirse al metro. Afloja el nudo de su corbata, desabrocha los tres botones centrales de su camisa y de la sombra oscura donde se esconde su cuerpo extrae una botella de agua de litro y medio. Saca el tapón, toma un trago y, sin más, vuelve a guardarse la botella en la camisa, se abrocha los botones, se anuda la corbata y eructa.

Monday, December 10, 2007

Estrella mecánica

He subido a tender la ropa pero la vecina del ático ha llegado corriendo tras de mí y como sólo hay dos cuerdas nos las hemos tenido que repartir. Cuando coincidimos, hacemos ver que somos simpáticas la una con la otra, pero siendo las únicas que usamos el terrado, la competencia y la antipatía son obvias. Además, ella me acusa con indirectas de robarle las pinzas, que siempre deja olvidadas, como soldados a la espera. Mi amenaza. Por culpa de un invitado suyo nos desaparecieron dos semanas nuestras sábanas favoritas.

En fin. El motivo real por el que la odio es porque está buena que te cagas, es rubia natural y siempre está feliz. Tiene una de esas sonrisas suecas, serenas y un acento de lo más sexy. Circula por la escalera en camisón arrapado y semitransparente (incluso en el viento de hoy) y más que adivinarle, le veo todo. Además se presenta con un cesto precioso mientras yo arrastro una cutre bolsa de basura gris. Sin mencionar que voy bien abrigada con un chándal hortera y los pelos sin peinar.

Con la inseguridad y fragilidad en que vivo como puedo estas extrañas tardes de viento salvaje, de luz inacabable, de cielo ensordecido de aplausos triunfales, sólo me faltaba la vecina rubia. Luego un avión cruzó lentamente la atmósfera pura. El sol inmortalizó su estela dorada, el tiempo hipnotizó una estrella de Navidad mecánica.

Tuesday, December 04, 2007

Stella Blue versus D.C.I.

Tomar o no tomar. Dar o no dar. Cuando una se concentra en su proyecto vital, deja de dar el coñazo a los demás. Substituir aquella ilusión romántica permanente por algo más terrenal, más personal, más independiente. Dejar de esperar. Al fin y al cabo, ¿Quién soy yo para que los demás deban cumplir mis expectativas, complacer mis ilusiones, pensar en mí, en nosotros, antes que en sí mismos, antes aún que en todos los otros?

Una vez le dije a mi querida amiga: “tu problema es que das tanto, vives tanto por los demás, que cuando los demás no hacen lo mismo por ti, te hundes. Comienzas por culpar al otro (y las fases son: incitación, insinuación, petición, persuasión, exigencia, rabia), y cuando ves que el otro no cambia ni sus decisiones ni su actitud, entonces vuelves la rabia hacia ti. Porque si valieras la pena, el otro haría por ti lo que pides, lo que necesitas, lo lógico ¿no? Ergo, eres una mierda. Sin embargo, te equivocas, mi querida niña. Debes darte tú lo que necesitas, lo que te mereces. Y amar libre y generosamente, sin esperar nada a cambio. Deja que los demás se ocupen de sus cosas y ocúpate tú de las tuyas. Cambia el orden de tus prioridades. Haz como los demás hacen”.

Ahora podría aplicarme las mismas palabras. Porque cada vez que una tercera persona mueve una ficha tú te posicionas y eso me obliga a mí a posicionarme y todo es un continuo zarandeo y me mareo, con lo cual me vuelvo inflexible. Y lo lamento.

Necesito sentir que somos el centro de nuestro propio planeta y que todo lo demás orbita a nuestro alrededor.

Ese centro es el fuego del que bebo. Cuando veo que soy yo la que giro en órbitas, y cada vez más lejanas, siento vértigo. Quizás matemáticamente es poco o nada probable, una desmagnetización en espiral. Pero en la vida real, las dinámicas cambian, los magnetismos fluctúan, el sentimiento se transforma, el cambio de prioridades, el barco que modifica su rumbo, que lentamente zarpa… El mar está tranquilo y en silencio y solitario. Menos mal que la naúsea tenía un nombre. Y un remedio.

Thursday, November 29, 2007

Intermón

Por fin sentada. Y ni siquiera he ido a por la Navidad, todavía. Sólo un poco de menaje para las visitas que llegarán. En la vía abierta el viento arrastraba tristezas desde la montaña hacia el mar. Hipnóticas luces, en cada una un recuerdo, de otras ciudades, otras vidas. En tránsito. Cuando la pasión da la espalda terminan las…

Voy a tomarme una copa de vino mientras cocino una tortilla de puerro y champiñón. Qué gracioso, el nombre champiñón. Alguien lo dijo una vez. Y bombilla. Y zanahoria. Pero antes debo exhalar algo… Había un olor curioso en la tienda de Intermón, olor a fibra, a chocolate puro, a barro. Tengo unas postales de Navidad, querré mandar en ellas mi amor. Si tuviera que hacerlo hoy saldría todo así de muerto.

Wednesday, November 28, 2007

Cámara, ninfa y el láser

Sufro un empacho de prototipos. En el tren las chicas se miran en las ventanas como quien mira el paisaje, pero yo veo que están mirándose ellas y no sé si esos ojos hermosos están llenos, o son otra vez pozos azules de luz inversa. Como aquella ninfa a la que cuesta sostener la mirada, porque la hermosura de su iris generoso en colores y brillante en tonos absorbe el oxígeno y la luz, sin comunicar nada, sin dar pie a nuestras palabras. Carteles de androides en los quioscos, en los muros, con esa expresión desafiante, dura, de violencia contenida en unos cuerpos perfectos, biónicos. Provocaciones eróticas que connotan fuerza física, ejercicio físico, como si el sexo se tratara de otro período aeróbico. O el extremo opuesto, la dulzura de la inocencia pura, de los chicos a punto de llorar, de las chicas que con sus labios mullidos (no necesariamente falsos), entreabiertos, incitan a penes y pezones por igual.

Y ese artificio ya indivisible del ser humano, a través del cual una persona interesante y funcional debe mirar con los ojos bien abiertos (mejor si es sin parpadear), mover las manos como nos han enseñado (hay que despistar la barrera de la comunicación gestual) y sonreír a medias (aumenta el misterio).

Menos mal que al gimnasio viene una punky teñida de rubio que sonríe en voz alta, sin filtros, y se monta a las máquinas en tirantes, mostrando orgullosa su tupido matojo negro en las axilas. No es que me agrade la imagen, pero agradezco la rebeldía en días en que lo normal es ponerse en manos del láser y comportarse como si, a todas horas, una cámara nos filmara.

Tuesday, November 27, 2007

Escribir una carta

Deseo estar lejos de aquí. Montar en globo, ver el mundo desde arriba. Correr una aventura. Que la noche sea romántica. Que los fuegos que arden dentro dibujen sombras de amor sobre las hojas de otoño que pisaremos. Caminar lento. Echarte una carrera hasta la curva. Caer riendo en la nieve. Sentir hogar en cada mirada. Horas y horas y horas y horas y horas de desconexión. Como entonces, antes de todas las obligaciones, de todos los sueños. La impaciencia me vuelve malvada. Cuando necesito. Cuando necesito, pido, cuando necesito, quiero. Pienso que puedo esperar. Entre otras cosas. No sé amar. Luego quizás no sé esperar. Celos. Lo reconozco. Porque no puedo decir en cualquier momento, por favor, vámonos, ahora, de aquí, me ahogo. Cielos. No sé hacerlo. Quiero matar al monstruo, pero se agarra a mis palabras. Qué excusa, vaya. Voluntariado. La solución. Quizás en otro lugar pueda ser de utilidad. Quizás en la miseria del mundo. La humildad es una larga hipoteca que nunca termino de pagar. Y mientras me miro al espejo, la bruja se ríe de mí. Mis pezuñas no tienen fuerza. Subí al árbol como pantera. Me da miedo la selva ahora, no puedo bajar.

Esta noche escribiré una carta.

Monday, November 26, 2007

Sunday, November 25, 2007

Candel

Paco fue una persona de la que siempre se habló en casa. “Qué sabes de Paco/lo vi el otro día/me dio recuerdos para vosotros/está escribiendo un libro sobre…/Yo he quedado con él la semana que viene, ¿quieres venir?”.

Es probable que lo hubiera conocido en mi niñez, aunque no recuerdo. Era una persona del círculo familiar, por vínculos de lucha común, de logros y tragedias, y por el afecto que crecía con los años. Cuando se comparte un origen amplio, universal y concreto, las amistades se vuelven leyenda.

Paco fue un punto de referencia para mis padres cuando yo decidí de niña que quería ser escritora. La escritura al servicio del pueblo. La palabra, nuestra arma, como diría Gloria Arimón.

Paco Candel se fue, la misma semana que Fernán Gómez. Curioso, porque he leído en algunos de vosotros como hay personas que se mueren y da la sensación de que llevaban tiempo muertas. Sin embargo para mí, Paco es de esas personas que habrá pasado el tiempo y aún preguntaré, “ah, ¿pero murió?”

Fotografía tomada de elpais.com

Saturday, November 24, 2007

Los ángeles de mi jefa

Ha nacido “Los ángeles de mi jefa”, aunque de momento aún está en mi cabeza y espero que con el tiempo encontraré un título mejor. Entre los protagonistas estamos Dr. Love, Samuel Fling, Miss Chispa, el desaparecido (que aún no sé si saldrá más que en fotos, porque aún no lo hemos encontrado), dos Mossos de la brigada de investigación que están (en todos los aspectos) de película, mi jefa, mi novio, mi ex marido, el amigo y los padres del desaparecido y yo.

Es curioso como la vida regala a veces historias. Espero poder estar a la altura de la realidad con una ficción inspirada. Y espero que el desenlace de la tragedia real no sea triste, para poder escribir una comedia divertida. Si esto acaba mal, no creo que sea capaz.

Tuesday, November 20, 2007

Vacunes

Tinc la sort de treballar al costat d’una granja. A l’hora del cafè, algun dia m’hi atanso per veure les bestioles. Només ho puc fer quan la feina m’ho permet i quan el terra és sec, d’altra banda tornaria a l’oficina amb el calçat ple de fang. M’enfilo per un petit turonet on pasturen les ovelles i després camino entre estables de porcs i vaques per arribar al petit corral on hi conviuen rucs, cabres de muntanya i cavalls. En particular hi vaig a veure en Flame (com jo mateixa vaig batejar), una cria de cavall que he vist créixer des què tenia dies. En Flame sempre deixa de menjar i se’m queda mirant quan jo arribo. Crec que, d’alguna manera, estem enamorats. Quan porto dies sense poder-lo anar a veure, el trobo a faltar.

Després de la meva visita torno per un petit camí de pedres i basses per on he d’anar saltant obstacles. Tot plegat han passat 25 minuts quan em reintegro a la vida laboral, però sempre em sembla que he fet una gran excursió.

Avui en Flame no hi era. Potser l'estaven vacunant.

Sunday, November 18, 2007

I love Barcelona!

Se mire por donde se mire y sean los precios lo que son. Si vivo aquí es porque Barcelona rocks! Y no es una opinión que nazca de ver los mundos tras las grandes fronteras, ni tras las pequeñas (sólo hace falta volver a Montcada i Reixac para recordar lo que era el aburrimiento, excepto los fantásticos tiempos vividos dentro de hogares, con amigos).

La emoción nace de un domingo soleado como el de hoy, en el que salgo de casa con las llaves, la tarjeta TMB y la tarjeta bicing y me marco un paseo de la montaña al mar y de norte a sur en un plis plas, con paradas para visitas incluidas. Bonito, barato y sano. El mundo se ve diferente desde una bicicleta, eso ya lo sabía y no lo he descubierto ahora. Pero aún se ve distinto cuando se puede aparcar y no regresar jamás. Al ver el gentío en la Rambla (y que la tarde comenzaba a enfriar), he dejado la bici en Drassanes, he pillado el metro y en cinco minutos volvía a la colina, a casa.

¡Ah! ¡La libertad del transporte público de calidad!

(Necesitaba a gritos un día así, para mí)

Normalmente me quejo de todo y la verdad es que hay días en que nada funciona. Pero cuando funciona… Visca Barcelona! Long life to Barcelona! Hip, hip, ¡Hurra!

Saturday, November 17, 2007

Aeropuerto

En mi mundo todos despegan, incluso aquellos que pensaron que se estremecerían para siempre en la agonía. Unos se enamoran, otros también. Otras observan escépticas el fruto de su éxito y el miedo se borra de sus rostros humildes y la ilusión brilla. Dr. Love preguntó el otro día si acaso era yo de las que me volvía huraña con los logros de la gente que me importa. Le pregunté que porqué me preguntaba algo tan malvado y respondió que no era malvado, sino humano. Claro que no, le dije indignada. Prueba fue anoche, después de la comedia de Paula, que me dejó feliz y asombrada. Aún con fe, ¿Podía haber previsto que un día Paula llegaría a ser tan buena cuando años atrás nos pasábamos aquellos primeros borradores ingenuos? Me siento orgullosa, hoy. Sin embargo algo te inquieta, dice Dr. Love. ¿Es envidia? No, no es envidia. ¿Entonces? … Es una soledad profunda. Me abandoné. Me abandoné en un bosque plagado de mosquitos por donde caminé con sueño, hambre y calor. No podía continuar. El cansancio era tan grande. Y me obligaba. Tenía que sobrevivir ¿no? Tenía que asesinar. Y ahora me echo de menos. Creo que los logros de los demás hacen que me eche de menos. Creo que hacen que piense en ello. En mi evasión era feliz. Como en todas las mentiras. Hasta que…

Quizás si siguen volando alto me guiarán a una pista de despegue.

Friday, November 16, 2007

No hay más que una

Sorpresa de las sorpresas que al despertar esta mañana tenía un SMS de mi mamá de las seis de la mañana previniéndome de que hacía mucho frío, cinco grados, y que me abrigara. Se ve que despertó pronto y puso la radio y mientras informaban del gran bajón de temperaturas pensó en su niña que trabaja ahí arriba en el monte, donde las temperaturas son aún más bajas.

Pues sí mamá, noté el frío al volver ayer a casa y sin poder soportarlo en mis oídos me detuve en el mercado a comprarme un gorro. El viento se me llevó uno de mis pendientes favoritos que, al coincidir con la hora del apagón ecológico, no pude recuperar. Y la gente por las calles tenía la cara constreñida, como en Bruselas.

La verdad, me siento mucho más revitalizada. Ni virus, ni pereza, ni melancolía: frío. Que lo cura todo.

Wednesday, November 14, 2007

La suerte

Me enamoré un día de un aventurero que me dijo: “soy un tipo con mucha suerte, pero ocurre que suele ser mala. Aunque, cuando la suerte me es favorable, la vida es una fiesta espectacular”. Reflexioné brevemente sobre mi suerte y al fin dije: “creo que yo no tengo suerte. No me sucede nada malo, pero tampoco nada extraordinariamente bueno”. A su vez reflexionó él: “es que a la suerte hay que tentarla, como a la muerte, sino la vida es bastante insípida ¿no?”

El aventurero creyó que juntos íbamos a equilibrar la balanza de la suerte, sin tener en cuenta que yo no creo en estas cosas.

Tuesday, November 13, 2007

Sunday, November 11, 2007

¡Viva el orangután!

Había una vez una raza extranjera que invadió la noche de una ciudad con motivo de un partido, que se comportó con la bestialidad y suciedad que sólo imaginamos en aquellos que han vivido en represión y que, ante la inaudita libertad, sienten una gran necesidad de destrozarlo todo. Cuentan algunos testigos que los de nuestra propia raza se comportan igual, en ciudades extranjeras, cuando acuden a la celebración de un partido de su equipo.

¿Será el fútbol un deporte substituto de la guerra? Y si así es, ¿Será el ser humano un fan absoluto de la destrucción? Y, si es así, ¿no sería el fútbol un pacificador falso?

¡Ah, qué tiempos aquellos, cuando uno se quedaba afónico en el campo! Las endorfinas no van bien con el exceso de alcohol. Y por supuesto una bestia no debería beber. Y mucho menos en nuestras calles, ya que a los demás no nos dejan.

Friday, November 02, 2007

Nivel cero

Cuando me suicidé, nadie lo comprendió. “Pero si era la chica más alegre del mundo”, “le encantaba vivir”, “era muy divertida”, “yo nunca la vi triste”…

Precisamente. No sé porqué se da por entendido que cuando una acaba con su vida el único motivo debe ser una gran desesperación, una imposibilidad absoluta de enfrentarse a los problemas, un gran desapego a la vida.

Nada más lejos de mi verdad.

Era un sábado esplendoroso de otoño. El sol había dorado lentamente la ciudad desde un azul intenso. El vinito, los amigos, los juegos, habían desplegado una red de bienestar sobre la que flotaba. Al final del día, mi amor y yo regresamos a casa. Subí al terrado a recoger la ropa que había tendido por la mañana.

El viento soplaba suave, pero frío. Me sentí eufórica, vigorizada. Sobre la montaña la catedral rezumaba oro de sus ventanas. Había incluso estrellas muy brillantes, en una noche muy negra. Era feliz. No echaba de menos. No deseaba. Estaba en paz y satisfecha. Era imposible que pudiera, en algún tiempo futuro, ser más feliz que ahora. ¿Para qué estropearlo? ¿Para qué descender las escaleras hacia algún posible momento sórdido, triste, doloroso? ¿Acaso no es derecho nuestro escoger cómo y cuándo queremos despedirnos del mundo?

Es cierto que casi me arrepiento, después de dar la vuelta al terrado y ver que el único lugar por el que podía caer en picado hasta un nivel cero, estaba bastante sucio y abandonado. Pero iba bien vestida, calzaba mis nuevas botas, y mis pestañas estaban separadas y largas. No sería una última foto horrenda. Me encaramé al saliente. Antes de saltar, vi a través de una ventana un salón rojo y una lámpara amarilla.

Thursday, November 01, 2007

Redford McCalahan, doctor

Visitamos al famoso doctor en su consulta y nos conduce hacia el patio. Rodeados de flores en esta cálida tarde otoñal, el sol en sus atractivos ojos verdes, McCalahan nos aclara que sólo accede a la entrevista porque no le gustan los rumores y, dado que no guarda secretos, prefiere contar la verdad y que la gente se dedique a sus propias vidas.

Stella Blue: Se rumorea que lo de salir del armario un día sería inevitable, que siempre demostró usted tendencias un tanto afeminadas.

Redford MacCalahan: Nunca me ha gustado la expresión “salir del armario”. Mi experiencia personal ha sido profunda y sorprendente, ponerle un calificativo frívolo la desvirtúa. En cuanto a mis tendencias afeminadas… Tuve la suerte de crecer rodeado de mujeres fantásticas y creo que eso ha contribuido benéficamente en hacer de mí la buena persona que quiero ser. Sería de gran ayuda para la humanidad que todos los hombres fueran un tanto “afeminados”. Es más, los grandes hombres que conozco poseen esa cualidad.

SB: ¿En qué consiste su experiencia personal?

RM: Un día conocí a alguien que me hizo descubrir el otro lado de mi sexualidad. Quizás intuía que la llevaba dentro, pero es algo que nunca me había planteado. Creo que es algo que a todos nos puede pasar.

SB: ¿Dejó entonces de sentirse atraído por las mujeres?

RM: ¡No! (Risas) Pero intento no mezclar. Ahora estoy en una fase masculina. No quiero confundirme. Especialmente no en este momento.

SB: ¿Qué tiene este momento de especial?

RM: Bueno, me acabo de enamorar, y es distinto a todo lo que me ha pasado hasta ahora, es, y espero que no se me tome por cursi, muy místico, muy espiritual.

SB: Estamos muy interesados en escuchar la historia…

RM: No sé muy bien por dónde comenzar.

SB: Podría comenzar por cómo se conocieron.

RM: Nos conocimos en la red. Eran unos días en los que estaba un poco desilusionado respecto a las relaciones, pensaba que quizás mi vida iba ahora a ser así: una noche, tras la cual mi interés disminuiría siempre. De alguna manera era como regresar a la adolescencia, pero, al ser la situación distinta… Quiero decir que, ahora, con mis hijos, mi profesión, la vida montada, pensaba, por ejemplo, que tal vez me quedaría solo, que una experiencia tras otra era lo que tocaba, que nunca volvería a conocer el amor, cosa que cuando era más joven ni siquiera me planteaba. No era un miedo general a la soledad, porque nunca me he sentido solo. Era más una resignación melancólica a que nunca iba a experimentar algo que, a un nivel profundo, sospechaba que necesitaba.

SB: ¿Y entonces apareció el amor?

RM: Y entonces apareció el amor (rubor en las mejillas)… Conocí a este hombre fantástico con gran sentido del humor, un sentido del humor con el que yo me identificaba, a través del cual se construyó una complicidad muy fuerte. Me hacía reír y su personalidad me atraía mucho. Deseé conocerle en persona, pero no por sexo, como a otros, sino porque sentía ya que era una persona importante en mi vida.

SB: ¿Estaban nerviosos al conocerse?

RM: Estaba nervioso justo antes de llamar a su puerta, pero en cuanto escuché su voz por el interfono, sentí una alegría muy genuina y me relajé. La verdad es que una vez frente a frente no hubo nervios ni intriga ni incomodidad. Desde el primer momento fuimos amigos, que de hecho era lo natural, pues ya éramos amigos de nuestras charlas a través de la red. En ningún momento se planteó la cuestión sexo, la tarde fue fluyendo… Y cuando sucedió: ¡bang! Fue una conexión absoluta, una comunión total. Eso que cuentan de tu otra mitad. ¿Sabes cuando no necesitas aclarar nada, dar instrucciones, pedir, sugerir, cuando todo fluye, cuando todo es perfecto, cuando sale la luna y es llena y grande y la brisa es dulce y el mundo parece girar para ti?

SB: ¡Vaya! ¡El amor de su vida!

RM: Pues sí. Y me ha ayudado mucho a comprender el cambio este que hice, sin reflexionar mucho al respecto, sin plantearme demasiado la cuestión gay. Al fin y al cabo, yo no he cambiado, soy la misma persona. Pero quizás era necesario este pequeño cambio para encontrarle a él.

SB: ¿Alguna frase de despedida?

RM: La vida está llena de sorpresas y lo bonito es vivirlas. Las oportunidades de ser feliz son ilimitadas cuando mantenemos la mente abierta al amor. Sé que, de nuevo, puede sonar cursi, y espero que el hecho de que esté enamorado, no afecte a la credibilidad en mi práctica.

SB: Doctor, eso por descontado. Se sabe que cuando uno está enamorado, es cuando da lo mejor de sí.

Tuesday, October 30, 2007

El factor diferencia

Los portugueses son mentirosos compulsivos y ni siquiera se dan cuenta. Ya reciben la información tergiversada a su favor.

Los italianos son mentirosos, pero sí se dan cuenta, y son capaces de recordar todas sus mentiras sin olvidar que nunca fueron verdades, aún creyéndolas como tales.

Los americanos tienen la ingenuidad y osadía de creer que el individuo es lo más importante en el mundo, de modo que su objetivo es la máxima satisfacción personal a toda costa y sin remordimiento alguno de quien salga perjudicado.

Alemanes y franceses sostienen que en España todo funciona mal y que nada hay tan ejemplar como los productos y servicios de sus respectivos países, aunque ambas nacionalidades nos invaden abiertamente y sin pudor con sus negocios, su lengua y su presencia, en teoría, buscando el sol, pero quizás aprovechándose de las imperfecciones de este país que, a pesar de los intentos, sigue siendo cutre.

Los africanos viven con el estigma del negro, que les lleva a concluir que como algunos blancos les desprecian y abusan de ellos todos los blancos son el enemigo y por tanto se comportan racistamente hacia todo lo que no sea negro, en forma de engaño y abuso, aprovechándose, muchas veces, de los sentimientos de mujeres que tienen poco éxito con los hombres.

Los latinoamericanos, tan humildes ellos, son unos folloneros y siempre cuentan las historias que a nadie importan como si en un mitin vociferaran, ya sea en el tren, en la calle o en un restaurante. ¡Y nos imponen salsa a todo trapo! Que no hay música en el mundo más aburrida y deprimente.

Los músicos se olvidan de todo en cuanto tienen un instrumento entre las manos, lo cual en la teoría es muy romántico pero en la práctica no es más que otra forma de narcisismo (a menos, claro, que toquen las canciones que tú quieres cantar, aunque desafines).

Los escritores son unos arrogantes, aunque algunos tengan don de gentes y transmuten su arrogancia y su absoluta indiferencia por los demás (por aburrimiento, es que hay gente muy aburrida) en un excesivo interés. Estos serían ya los periodistas. Al fin y al cabo, siempre es más llevadero hablar con una pared, si la entrevistamos.

Los ecologistas son unos impertinentes que no te dejan ni comprarte las botas que no te hacen sudar el pie y que nunca te van a doler.

Los españolistas son unos pesados, con su bandera y su himno.

Los catalanistas, también.

Los terroristas son unos asesinos y habría que asesinarlos, sin juicio ni nada, pero como tenemos tanto respeto por los derechos humanos (cuando se tercia), por ahí proliferan.

La gente religiosa que antepone un credo a la verdadera espiritualidad, está ya muerta, y por mí que se vayan al cielo, al infierno o donde menos vayan a molestar.

La gente espiritual que es incapaz de escuchar los problemas de los amigos porque le roban el aura protectora de bienestar (en lugar de decir un simple “lo siento, no me va bien quedar”), es déspota y cruel y su espiritualidad sólo le sirve para aislarse más de la humanidad. Cuando se da el caso de espiritualidad sin humanidad, ¿de qué espíritu estamos hablando?

Los motociclistas son los que más contaminan y los más imprudentes, sin embargo, es el vehículo en auge. Yo digo: ¡a quemar todas las motos!

Los políticos son todos unos mafiosos, montan sus chanchullos para aprovecharse del pueblo en el agresivo sistema neocapitalista global y luego se lavan las manos cuando las obras se convierten en fiascos (peligrosos, además).

Los idiotas (no los pobres ángeles que nacieron así y que sonríen siempre y que sólo quieren abrazar) que no tienen más que chulería y violencia para defenderse de sus propias carencias, deberían estar bajo supervisión social constante. Supervisión que debería hacerse con cariño y dedicación, pues estos (y no los muertos de hambre) son los verdaderos delincuentes de la sociedad, los futuros torturadores, humilladores, asesinos, dictadores, presidentes, quizás, de una potencia mundial.

Los adolescentes no respetan nada y se lanzan masivamente a las drogas, por mucho que gaste el estado en publicidad. Con estos padres que los criaron con caramelos para no tener que oírlos llorar, ¿qué esperábamos?

La gente mayor que vendrá no tendrá muchas historias que contar a sus nietos (si es que tienen hijos que a su vez les den nietos), al margen de los coches que tuvieron, los lugares que visitaron, los conciertos a los que fueron. ¿Habrán participado de algún modo en la historia de la humanidad? Pregunto: ¿para qué vivir en este mundo occidental? ¿Qué sentido —no, no bromeo, lo pregunto de verdad—tienen nuestras vidas? ¿Cómo justificamos moralmente y económicamente la descomunal energía que usamos —a costa de otras vidas— para mantenernos más allá de esos ochenta años de esperanza de vida?

Como veis, ser racista, intolerante y demás es lo más fácil del mundo. No sé por qué se le da tanta importancia.


Thursday, October 25, 2007

La funcionaria

“He abierto tu regalo, amor. Tal como están las cosas, de poco me servirán un cepillo de pelo y un cuenco de jabón, aunque agradezco el detalle. Más bien necesito queroseno contra los piojos y cereales para regular mi estómago. No llevo bien la distancia, aunque durante el día se me olvida que tengo también aquella otra vida. No sé qué pretendía demostrar viniendo hasta aquí. Bueno, miento, quería demostrar que soy valiente, pero no creo que observar de más cerca el sufrimiento y la maldad me hagan más valiente. Creo que ser valiente depende del grado de integridad que somos capaces de exhibir. Y aquí la vida vale demasiado poco como para expresar mi indignación o mi apoyo. Me limito a estar aquí sentada, protegida por unos soldados, y escuchar todo el día lo que las gentes desposeídas tienen que decir. No soy más que una funcionaria. No sé si estos formularios servirán de algo. A veces tengo la impresión de que sólo me han puesto aquí para quedar bien políticamente, allá, en nuestro país, pero que en verdad nadie tiene voluntad alguna (acaso ni poder) para cambiar una pieza que movería la situación hacia otro rumbo.

Para quedar bien, los gobiernos tendrían que escuchar a la gente y al planeta y encerrar en prisiones a los tarados que quieren convertirnos a todos en esclavos. Qué utopías, tan imposibles, y aún, tan vivas.

Ayer lloró sin lágrimas frente a mí una muchacha de catorce años, múltiplemente violada, mientras degollaban a sus familiares. Escapó la muerte porque llegaron otros soldados que, a cambio de dejarla con vida, la violaron también. Está embarazada, no sabe de quién. Está asustada.

Esta muchacha escribió una sola cosa en el papel. El traductor escribió a continuación: ‘Paz, por favor’.”

Monday, October 22, 2007

October

Todo el mundo se ha ido. Me produce una euforia extraña, cuando inesperadamente me encuentro sola. Que no es lo mismo que sentirse sola. Y que tampoco significa que me agobien los demás. Es tan simple como, de repente: el silencio, la quietud, el oxígeno.

Mi ventana está flanqueada por un nido de avispas y otro de chovas piquigualdas (he buscado el nombre “gralla de bec groc” en el Parc Nacional d’Aigüestortes). Por la mañana las chovas se abalanzan sobre los árboles, por la tarde, avispas y chovas regresan en hordas al nido. Aunque esté tras un cristal, siempre me da la impresión de que vienen a por mí.

La hora del café casi se termina, así, con tan pocas palabras. La oficina se llena de nuevo. El teléfono nunca dejó de sonar. El sol tiene un aire cansado, envejecido. Llegó un poco de frío. Todo un lunes por delante, en pleno uso de mi mente, mi cuerpo, mis posibilidades. Octubre, qué gozada.

October
And the trees are stripped bare
Of all they wear
What do I care

October
And Kingdoms rise
And Kingdoms fall
But you go on...

...and on...

first time played live: 1981-08-16: Slane Castle, Slane, Ireland. U2.

Thursday, October 18, 2007

La orquestra

Pozos de sol en la atmósfera cargada sin poder salir de sus tumbas las partículas libres revolucionan pequeños agujeros y nos volvemos minimalistas. Los espacios abiertos son un balcón cuya frontera está en el balcón siguiente, a poco más de medio metro, o a poco menos. Espacios abiertos como las colinas que descienden para encaramarse hacia el zenit de nuestro planeta vienen con la orquestra Tierra.

Gritaba de dolor y en urgencias no querían atenderme: “¡denme la droga ya, por favor!” Un doctor se acercaba a mí y con sus grandes manos me tocaba los pechos y diagnosticaba un gran desplazamiento del alma. Me daban la pastilla. Me la tomaba.

Quiero deslizarme desnuda por la ciudad, bailar con la música, saltar sin muelles, reír. Y hacer el amor con intensidad y alegría. Cada vez.

Wednesday, October 17, 2007

Vida

Nada sorprende tanto como despertar otro día, pensó Cristal, al salir de casa camino al aeropuerto. Un nuevo viaje secreto. Si sus hijos supieran en qué se gastaba el dinero cuando cada fin de mes tenía que arañarles unos pocos euros. Pero el amor lo valía. Ahora Budapest. Antes fue Dublín. Antes aún, París. Hubo un Londres. Y un Nueva York. Siempre buscando ríos.

Otra tormenta había paralizado el tráfico en la calle y los taxis no llegaban, de modo que caminó hasta la estación y esperó un tren. No tenía prisa. Salía con tiempo.

En el tren vio su reflejo sonriente, la luz en sus ojos, las arrugas en el rostro, en la frente. En las manos sostenía un libro que no iba a leer nunca, pero que la acompañaría lo mismo.

Mucho antes de subir al avión ya estaba desnuda, enredada con su amante. Serían tres días de amor, de pasión, de risas. Y las calles oscuras y antiguas ofrecerían vida incesante.

Wednesday, October 10, 2007

El Che

Esperamos a una amiga en la tormenta y mientras escucho a Simple Minds (o eso pensaba, acaba siendo Cocteau Twins) me entero de que se celebran 40 años de la muerte (asesinato) del Che gracias a nuestros amigos de Diario del Aire que relatan la gran pifia editorial de El País en el día de hoy.
Conocí al Che una tarde (se me antoja de lluvia también) de temprana adolescencia en la habitación de Mario, el primo de mi prima, de quien me enamoré aventureramente, es decir, me imaginaba recorriendo el mundo en el asiento de atrás de su moto.
Sin haber conocido del Che más que aquel póster, lo que cantan y lo que cuentan (y aquella fantástica crónica llamada "The motorcycle diaries" que vi en un cine independiente de las tierras de Mickey), para mí el Comandante ha representado siempre el espíritu "romántico" (y aquí concedo a El País) de la lucha contra la injusticia.
La injusticia comprendida desde la miseria, la humillación y la mutilación de todo cuanto tenga que ver con el espíritu humano.

Contra El País: la lucha individual de un visionario, lunático, religioso, humanista o defensor del pueblo en cualquiera de las formas violentas que pueda adquirir (literaria, revolucionaria, asesina, musical, sexual, etc.) contra la sistematización de lo que somos, es un tesoro para la historia.

Y ahora llegó Alex. Ciao!

Friday, October 05, 2007

55555

He disfrutado por un instante del placer más grande (referente a tareas domésticas): una vez todo limpio, dejar las cosas donde me dé la gana. La pena es que la lavadora ha vuelto a liquear, como dicen en otras latitudes; y claro, manos a la obra de nuevo. Escucho una emisora de jazz canadiense, lujos del alsd (?), adls (?), siempre me lío. Pensaba que era fantástica, pero la publicidad (coche, tarjeta de crédito, ¡Cuba!) lo desvirtúa todo.

Lo de que el programa sea inteligente es a veces una desventaja, porque en esta máquina no puedo escribir “?” sin haber escrito antes “¿”

(De nuevo con el mapo, me toca a mí).

Hoy cumplen años tres personas queridas. 555. Del mes 10, que es 2 veces 5. Eso hace 5 cincos. Día mágico.

Ah, los viernes, qué gran ventaja social.

Hacía tiempo que no te escribía, lo siento. Estoy muy bien. Excepto esa vieja preocupación de no cometer errores, por lo menos, no los de siempre. No soy muy habilidosa en el asunto, te confieso, sigo siendo la misma.

He cambiado un poco el horario de las asignaciones propias, pero no acostumbro a cumplir. Intento encontrar los momentos que necesito para recuperar el equilibrio, el visceral, no el falso. Y para ello atravieso ciertas fases: 1. Borracheras y lo social. 2. Depuración y ejercicio físico. 3. Redescubrir el cuerpo mediante autoexploración. 4. Lectura de un buen libro. 5. Recogimiento mental y creación.

No necesariamente tienen que suceder en este orden ni de manera aislada.

Por lo demás, estoy enamorada de la vida, del amor y de las personas honestas.

Creo en el arte, en algunos políticos y en todos los amigos.

Y sigo buscando la perfección, la honestidad que admiro en los demás y que a mí no me sale, porque en el fondo mi alma es mezquina.

Definición:

“Grandeza es el sentimiento de la personal valía; es el acto por el cual damos un valor superior a lo que somos sobre lo que tenemos. Mezquindad es justo lo contrario, esto es, el acto por el cual preferimos lo que tenemos a lo que somos”.

(Grandeza contra mezquindad -
http://hispanidad.tripod.com/morent15.htm)

Bueno, pues supongo que mezquindad no es la palabra que me definiría

El caso es que soy exigente, con los demás y conmigo misma. Es por eso que algunas personas vienen a mí, ante la duda, y otras me esquivan durante meses.

Escríbeme. Mil besos.

Tuesday, October 02, 2007

El mar en tiempos indecisos



(fotografía pirateada de www.surfbcn.com)

Ver las fotos de Xavi Aragonès me ha empujado esta tarde ciudad abajo para llegar al mar. Y qué distintas son las cosas cuando se observa la gandulería general de todos aquellos que, pese el viento que gira y las nubes que se cierran y oscurecen, se resisten a abandonar la arena caliente.

He estado durante un buen rato sin hacer nada, cosa que me han recetado pero que aún no había encontrado el momento para hacer. Estar sin hacer nada me cuesta, porque es lo más parecido a la muerte. Sin embargo, reconozco las virtudes de la no-actividad. Aunque no se puede decir con exactitud que haya estado en la playa sin hacer nada. He hundido mis manos en la arena, por ejemplo, que es agradable, aunque sea en la Barceloneta. He mirado a unos chicos que jugaban al fútbol, más bien ensayaban cabriolas con la pelota, lo cual, como espectador y además gratuito, es muy divertido. He seguido las peripecias de un grupo de voladores de cometas. Un padre y una hija (guiris) le han dado unas doce veces al botón de la ducha hasta que por unanimidad han decidido que ya estaban suficientemente limpios. Ah, pero incluso eso en una tarde así se puede perdonar, al fin y al cabo ayer llegó alguien a nuestra oficina a quien ofrecimos café y cuya respuesta fue: “no gracias, el sistema de esta cafetera (Nespresso) no es sostenible”. ¡Y yo, la ecológica, me tomo dos cápsulas al día! Si es que no se puede decir…

Me he tumbado sobre la arena, con la agradable sensación de que cuando me hundiera, no iba a hundirme del todo. Siempre he sido del parecer que pensar en lo terrible que podría suceder es ser realista y no pesimista, porque aunque soy exigente (insoportablemente exigente) con el presente, para el futuro siempre reservo todo el optimismo del mundo. Del pasado no suelo ocuparme.

Nubes de bochorno en octubre, ya no recuerdo si es habitual. Pero ayer comí un boniato y estaba delicioso, aunque siga calzando sandalias y camisas sin mangas.

Lo que sucedió en las últimas semanas era algo que tenía suceder, en algún momento, son de esas cosas que sabes. Podría afirmarse que en una situación así, la tensión es dinamita y no hay a veces más remedio que provocar la explosión. No sé. Me da lo mismo. Ya pasó.

Ahora hay que construir, como después de cada revolución. Y, afortunadamente, los cimientos son un tesoro y nadie está tan loco como para abandonar un río lleno de oro.


Monday, October 01, 2007

Entrecot

Hoy sólo quiero tus ojos. Llegar a tu olor por los canales habituales y poder quedarme colgada en tus brazos hasta que las farolas de la calle se apaguen y comience el nuevo día. Cuento las horas que nos separan como una quinceañera que se muerde las uñas ante su cita esperada. Si dolió pensar que un día podías estar lejos, muy lejos, hoy reparto mis ilusiones copiosamente, porque uno de tus besos se conserva caliente dentro. Y porque en casa estarás tú. Tu risa. Tus historias. Y un entrecot de buey a la luz de la vela.

aniversario

Me acuerdo de ti, del amor compartido, de las aventuras que disfrutamos. Las risas, las bromas, las fiestas. Los amigos. Los juegos. La generosidad de nuestro hogar. Tu abrazo, siempre disponible. Lo que aprendimos juntos del mundo, del amor, del miedo, del dolor, de la felicidad. De la renuncia. De la paciencia. De la amistad. Del tiempo que balancea las memorias, los proyectos. De la comunicación.
Soy feliz si la vida te va linda.
Ayer nuestra promesa cumplió siete años y las cosas que nos dijimos, las cumplimos. Estoy feliz y orgullosa del tiempo que vivimos juntos, de cómo nos quisimos. Gracias por llamarme.

Friday, September 28, 2007

Alpargata

Alpargata. Piedra. Río. Sequía. Calor. Tormenta. Lluvia de Ranas. Bolera. Huertos. Moras. Avispas. Azul. Mar. Bronceado. Bucear. Sirenas. El mundo marino. Mercado. Abalorios. Una moneda de cincuenta en el suelo. Paseo. Cañón. Aperitivo. Siesta. Tebeo. Flash Gordon. Soñar que los cabellos son largos. Aventuras. Media tarde. Juegos. Amigos provisionales. Teatro. Bicicleta. Barcos. Lonja. Pescado. Mejillones. Crepúsculo. Rojo y añil. Noche. Helado. Vestidos lindos. Maquillaje. Besos. Coctel. Verano. O bella, ciao!

Thursday, September 27, 2007

Bucolicus/βουκολικός

Lanzo una soga al sol que atrapa a la nube ballena que me alza dócilmente con su hocico. A lo lejos el valle es un bosquejo de cuento. La ballena, colmada de viento, despliega hélices de plata y se convierte en avioneta, en dragón, en cocodrilo. Al agua, grito, cuando pasamos por un río, y el reptil descuelga su cola para que me deslice al vacío. Atravieso un árbol frondoso que me recoge con sus ramas mientras el árbol vecino me regala un higo. Ya en el suelo, el viento fresco llueve sobre mí un torbellino de hojas secas; las primeras. Las montañas ensombrecen sus dimensiones con verdes obscenos y juguetones esmeralda. Un orgasmo inesperado, largo y dulce, en manos curiosas y amables. En su anonimato reside la luminiscencia. Deseo, conocimiento, nostalgia…

Cuando despierto, el bosque respira una tarde de risas y de oro. Recuerdo…

En días así, lo que importa es vivir.

Wednesday, September 26, 2007

The witch

The witch is coming after me. I feel her crusty nasty fingernails scraping all around me, my sparse so-called belongings. She knows I am weak. She knows I can’t fight her right now. And so she leaves her little signals to scare me, to weaken me even more. But I am not scared of her little tricks: her messages of victory, her calling me out and playing seek and hide, following me everywhere with the Monster Mirror (where I am supposed to be scared of myself?). I wonder if she is aware of my power of transformation —I can still look the other way and remember that I am good and that love is what will only matter—.

If she ever really hurts me; I will break her clean in two with my panther paw.

Monday, September 24, 2007

Mercè

Fugint de les multituds, retrobo plaers senzills; conversa amb l’amiga que no he vist amb molt temps i que té grans notícies; una nova samarreta vermella i calcetes de colors; dinar amb l’amic de sempre; diferència entre intensitat i potència. No tot és qüestió de diàmetre. Em van dir que m’havia de prendre la vida d’una altra manera, per salut. Prenc el baix i repasso els moviments bàsics de principiant amb un repertori que intento, alhora, cantar. Públic excepcional. Etiqueta negra. Un príncep del temps que ha dormit al meu costat. Quan jugàvem al futbolí, el bufó de la cort exclamà: què divertit! I l’adrenalina fluïa. Els grans inventors del món són els que inventen els esports i els jocs. Quina altra activitat et pot arrancar de tot amb la mateixa velocitat?

La música.

Quan intentem guanyar, aprenem a perdre.

Avui és el dia de la fada madrina. Li he de dir que des què la veig veure, m’ha estat impossible no plorar davant d'un home, que arribat el moment, tampoc vaig comprendre gaire la lògica del seu consell.

Sunday, September 23, 2007

Ase

Compro una llibreta humil per ambicioses intencions. Començo una nova llista de propòsits per a ser millor persona. Just quan m’arrossego pel carrer sense pensar, sense voler, sense desitjar, sense patir, gens, em trobo al colibrí Verònica que em demana un euro cinquanta per trucar al seu pare. No se’n recorda de mi. M’ofereix dibuixar-me una casa a canvi i jo entenc que vol dibuixar-me un ase i em diu que també sap dibuixar ases. Els àngels travessen la pol·lució. No estem sols.

Friday, September 21, 2007

Oliva

A la sorra plujosa: indi i cirera fosca. Res d’extraordinari, excepte potser haver sentit el vertigen del salt, del no res.

Córrer... Possibles direccions. Els peus nus sota el llençol en el fred de la matinada. Futura nostàlgia?

Quan s’han exhaurit els cartutxos, trenquem amb tot i comencem noves vides. Deslluir els dies amb la voluntat d’immobilisme és mort, covardia. Però queden revolucions, reformes, construccions! A voltes no hem provat tots els recursos, no hem transformat, no hem comprès.

El sentiment predomina: estimar i viure!

Pel teu somriure, tot el meu imperi. Gran com l’os d’una oliva, com l’ull incontrolable d’una tempesta.

Cada cop que creix la lluna, el temps és etern.

Tuesday, September 18, 2007

Rugby

Omen, méndame, amén. Mírame con tu luz ámbar, recoge las cajas, baja las escaleras, mímame. Más adentro duele si te quedas quieto llueve. Maúllame. ¿Y si mandamos mensajes a los misioneros que están lejos? Magullada, te observo. Ves. Black Blush, Bushmills, Jameson. Llevadme. No quiero quedarme en mí, los pies mojados, la carne mermelada. En tardes así, se intuyen las grandes despedidas. Es difícil de creer. Le tourbillon de la vie, n’est-ce pas?

Thursday, September 06, 2007

Criptonita

La rabia era esto, pensó Lili camino de otras calles: este fin continuo, este interminable fin. Brazos rotos, cuerpos en llamas, el mundo en el eco del grito. Las motos, bebés que nunca aprendieron a hablar, ni a pedir. Berrinches. El tufo que dejan atrás, mortífero. Casi dos minutos aguantó Lili sin respirar, y cuando lo hizo aún era demasiado pronto. La realidad más dura no es el fin del verano, sino el fin de la paz. Gentes en guerra. Nuevas guerras. La misma guerra. Y los que no quieren meterse en líos, culpan al sistema. Como si el sistema fuera algo abstracto extraído de una novela de Kafka. Unos turistas zarandeaban un árbol joven y Lili muy educadamente pidió a un mosso de esquadra de la plaza que fuera a echar un vistazo. El mosso, con amabilidad, la escuchó y partió raudo hacia su nueva misión. Abandonadas en el suelo, tres lindas jóvenes que buscaban (o hacían ver que buscan) aún, su carné de identidad. ¿Crimen? Esa lata de cerveza entre los pies, ¿no viste? Las viejitas del barrio lo tenían claro, era la última noche de fiesta mayor y pidieron sus tangos antes de que se les pasara el efecto del champán, “pá un día que pillamos el puntillo...” Parecía que hiciera siglos de aquella noche. Lili siguió su paseo, que no era un paseo, porque el paseo ya no existe cuando se ha perdido el hilo. Antes del verano asistió a un curso de motivación profesional y fue la mejor aliada del instructor, pues su genuina alegría la vivía en el trabajo también, como un continuo. No había diferencia. Claro que siempre se juega un rol distinto en cada situación, pero Lili era básicamente feliz, siempre. ¿Y qué había cambiado? Criptonita. O algo por el estilo. Alguien se había acercado a ella con un material (estaba convencida que no podía ser otra cosa) que la había debilitado. No tenía fuerzas para nada, todo la agotaba, enfermaba, día sí, dos después otra vez. No estaba triste. Simplemente, había perdido la alegría. ¿Y en qué situación la dejaba eso? ¿Era lo que la gente llamaba apatía? ¿Sería una depresión: habría algún motivo oscuro que desconocía que imposibilitaba su desarrollo feliz en el mundo? Al llegar a una arteria principal usó el paso de peatones, a pesar de que la calle estaba desierta. Caminaba muy despacio, el cruce era amplio. Un vehículo se impacientó ante su lentitud y emitió sonidos intimidatorios. Lili supo que si no hubiera ley ni castigo, si tuviera la fuerza o el arma, eliminaría a tal ser humano del mundo, pues aquello no podía ser un ser humano. Y subiendo las escaleras de casa estaba más cansada que nunca, y pensó si quizás el material maligno no eran todos los seres humanos que no eran seres humanos, sino ancianos con apariencia juvenil y erecciones eternas gracias a la tecnología, a la ciencia, ancianos que nunca crecieron, que nunca maduraron, que siempre se quedaron en ese momento en el que uno debe decidir qué tipo de persona quiere ser, cómo quiere contribuir al mundo con su vida o cómo va a sacar el máximo provecho de su vida, sin molestar; pero que, incapaces de ser, decidieron vivir fastidiando a los demás hasta el final. Ah, Lili tuvo miedo por un instante que el mundo entero hubiera decidido dejar de pensar, que las máquinas, la velocidad, el consumo, el arte prefabricado, el ocio y la repulsiva estética que intentaba desesperadamente (y a gran coste) sustituir a la belleza, se hubieran apoderado del intelecto humano y que realmente ESTO no fuera una fase, sino el fin continuo, un interminable fin. Fealdad infinita en todo. Sí, debía ser la fealdad quien había secuestrado su alegría. Y con toda esta rabia contenida, lo único que podía hacer era meterse en la cama y esperar.

Monday, September 03, 2007

Turistas

Me he pasado el verano abriéndome paso entre turistas y renegando de ellos. Tiempo de reflexión. En realidad, ¿Qué me molesta de ellos? ¿Que no sepan abrir la puerta del tren? ¿Que intenten arrancar las bicis de las paradas bicing a la fuerza? ¿Que ensucien nuestras playas y vomiten en nuestras calles? ¿Que se cuelen de manera inapropiada y sin permiso en lugares íntimos para dirigirse a mí en exclusivo inglés y sin disculparse, como si mi trabajo en el mundo fuera servirles? ¿Que, borrachos, zarandeen los árboles jóvenes hasta arrancarlos de sus raíces?

Las cosas de la vida han hecho que hoy terminara mi jornada laboral en la ciudad y que, por tanto, regresara a casa en la concurrida línea verde del metro en lugar de la somnolienta S2 de los ferrocarriles que atraviesa el Vallés. Y he descubierto:

  1. Llego a casa con energía y ganas.
  2. Llego a casa con historias.
  3. Llego a casa absolutamente desconectada.

Es de conocimiento general que España no sería lo que ahora es a no ser por los turistas. Y no voy a entrar en política.

Sólo quería contaros que en el día a día, viviendo en la ciudad, por muy españoles que seamos y muy divertidos que nos cuente el cliché, por las calles nos hemos convertido en un ejército de trabajadores sin sonrisas, que sueñan con el momento en que saldrán de fiesta, como si estar vivo y tener trabajo y un techo (sí, todos pasamos penurias, pero a veces hay que relativizar) y caminar libres de minas y de fuego a discreción no fuera motivo suficiente como para ir por la calle dando saltos.

Las ingenuidades que cometen los turistas, el color de su inocente felicidad, su candidez (en sus ojos no existe el tiempo, el paraíso parece eterno), me hacen recordar lo humano y por un rato dejo de ser robot.


Thursday, August 30, 2007

Giving up

Fui dos. Me escondía en un edificio (la policía me buscaba) mientras en la calle intentaba proteger mi refugio convenciendo (en especias) a un agente de que el piso estaba vacío.

Mañana gris, humedad empozada. Viento.

Del cigarrillo de Lorca emana la siguiente historia: un profesional de la música, tras veinte años de dedicación, tira la toalla, decepcionado, enfadado, sin haber sido capaz de vivir de ello.

Me pregunto con qué se ilusionará a partir de ahora, si abandona el arte.

Cuando eres un trabajador, sabes que van a venir a robar tu dinero.

Quienes trabajamos pero quisiéramos no trabajar (trabajo=vender nuestro tiempo por algo que no nos importa demasiado a cambio de un salario bajo que no llega a final de mes y nos obliga a endeudarnos, sin casa propia, sin pensión futura *esclavitud ¿quizás?/hay quien se cree clase media*), asumimos que no somos genios y que por tanto no podemos vivir de nuestro arte, o por lo menos, no completamente. Pero somos prisioneros de ciertas comodidades y vicios, así que aceptamos la transacción, cuando podríamos tirarnos al viento y ver qué pasa.

En ese equilibrio flojo pasamos días de éxtasis y días miserables.

Pretender triunfar es peligroso, como lo es toda vanidad. Ya se sabe, sin embargo, que en ocasiones quien la sigue la consigue. Y que en tiempos de agobio es esa vanidad la que nos rescata del pozo.

Marga dijo: “quisiera dejarlo todo, empezar otra vida, pero ¿qué? Tengo cuarenta años, dos niños. No quiero cambiar de trabajo para hacer lo mismo y cobrar menos. Y no sé hacer ninguna manualidad, no sé escribir, no sé cantar…”

Envidio a Merlí porque toda su pretensión en la vida es ser él mismo, que le dejen ser quien quiere ser, sin obligaciones, sin presiones. Y todavía es más admirable su empresa porque cree ser capaz de lograrlo aquí, en la ciudad de los frustrados, la ciudad, también, de las nuevas ilusiones cuyo tiempo de morir aún no ha llegado. La ciudad donde sus seres queridos le aleccionamos sobre las decisiones que debería tomar. Yo en su lugar hace tiempo que me hubiera ido lejos. Pero qué puedo saber yo, que sólo soy una cobarde más.

Me cuesta comprender el mundo y me indigno a menudo: indignación vana que aburre a mis amigos, exhaustos de intentar vivir la vida con alegría, en el viejo continente de los odios, las mentiras, las envidias. El continente en el que, para protegernos, en lugar de abrirnos (al extranjero, a la crítica, a la posibilidad), nos encerramos (con nuestro orgullo, nuestras nostalgias, nuestros egocéntricos sueños de grandeza). El continente que huele a muerte, a melancolía, a mezquindad.

Pero no me quejo de mi vida. ¿Cómo podría? Mi vida es todo cuanto tengo. Mataría por ella. Hay gente que detesta su vida y no hace nada para cambiarla, que se arrastra por el mundo chupando del optimismo de los demás.

Luego un día estás jugando un partido de fútbol, te colapsas congénitamente y a tomar por el culo. ¡Ta-rá!

Y si naciste en ciudades basura o en la jungla, ya ni siquiera tienes la oportunidad.

¿Quién tira la toalla del arte, de la amistad, de la humanidad? No todo es cuestión de fe. Ni de suerte. Cálculo de posibilidades para un mundo atómico y autómata. Habrá que ser racional, quizás, y no perder la serenidad.

Wednesday, August 29, 2007

Una de gángsteres (V y último)

Ya en el crucero, las chicas paseaban por cubierta. Su única misión, por el momento, era estar a la vista de Sonic, por si las necesitaba. Sólo sabían que las habían contratado en una compañía de teatro en Missouri y que se encontraban en camino. Sonic jamás les daba detalle alguno, sólo lo que debían saber que era exactamente lo que si les preguntaban debían decir. Al cabo de unas horas, la fatiga hizo mella en Carol y anunció que se iba al camarote a echarse una siesta.

—No puedes —dijo María.

—¿Por qué no? Me caigo de sueño.

—No podemos desobedecer a Sonic.

—Me parece que no me pasará nada por desaparecer un par de horas. Ni siquiera se dará cuenta.

—Sonic se da cuenta de todo —dijo Sheena.

—Me da igual, no le debo nada, no soy su esclava.

—Si le traicionas, te matará —informó Elena.

En ese momento Sonic hizo un gesto reclamándolas a su lado. Todas las chicas acudieron a la llamada excepto Carol, que tranquilamente se fue a echar una siesta al camarote.

Cuando las chicas tuvieron por fin permiso de retirarse a descansar se dirigieron al camarote. A Carol le resbalaba un elegante hilillo de sangre de la sien. Su cuerpo aún estaba caliente.

Tuesday, August 28, 2007

Una de gángsteres (IV)

Sonic llegó poco después.

—Intentad explicárselo a Sheena, yo ya no puedo con ella.

Sonic, dejando atrás a una frágil adolescente de dorados cabellos y oscura piel, se dirigió a un gran espejo ovalado, con ribetes de bronce y destellos esmeralda. Se observó largo rato, se desnudó y comenzó a escoger elementos para su transformación. Mientras, María y Elena se sentaban a la mesa con Sheena y le servían un poco de té. Sheena lloraba.

—No es nada personal —dijo María.

—No puede amarte —añadió Elena.

—No puede amar ni a mujeres ni a hombres —clarificó María.

—Es bueno con nosotras, pero sólo puede amarse a él —continuó Elena.

—Es un hermafrodita sin sexo —apuntó María— ¿Sabes lo que eso significa?

Nada parecía mitigar el llanto de Sheena, pero tomó la taza de té en sus manos. Fue entonces que se dio cuenta de la presencia de Carol y la fulminó con la mirada.

—No voy a quitártelo —dijo Carol como defensa —, a mí no me gustan los hermafroditas sin sexo.

A Sonic, que ya se había alojado dentro de un largo vestido de terciopelo azul y se probaba pelucas en su cabeza afeitada, el comentario le pareció de lo más gracioso y estalló en carcajadas sonoras y melódicas.

Las chicas también rieron, excepto Sheena, claro, que odiaba aún más si podía a Carol.

Cuando estuvieron todas ataviadas y listas para salir, Sonic informó:

—Nos vamos en barco.

Monday, August 27, 2007

Una de gángsteres (III)

Despertó en una cama con la certeza de que todo había sido una pesadilla. Lo primero que vio fue un telón. Luego otras camas. Grandes armarios por cuyas puertas abiertas asomaban trajes de teatro, con plumas, lentejuelas, colores brillantes. Por doquier había complementos extravagantes, grandes sombreros, zapatos de tacón, piernas de maniquí que vestían medias de distintos modelos, soportes de pelucas, rubias, pelirrojas, morenos largos…

En un rincón, sentadas alrededor de una pequeña mesa redonda, conversaban dos muchachas en camisón. Una de ellas, la más alta y delgada, se dio cuenta de su presencia y se levantó. Se acercó a ella con un tazón de chocolate caliente.

—Ten, bebe… Sonic dice que estás en shock, por lo que has visto.

—Pero pronto te acostumbrarás —dijo la más pequeña, acercándose.

Se sentaron en la cama, una a cada lado.

—Yo soy María —dijo la más alta—, bienvenida.

—Yo soy Elena —dijo la más pequeña.

Ambas eran hermosas, aunque había algo artificial en ellas, algo de muñecas.

Carol aceptó el chocolate y tras un par de sorbos, preguntó:

—¿Dónde estoy?

—En casa de Sonic —respondió María—; no debes tenerle miedo, es bueno con nosotras, es divertido. A veces nos encomienda misiones un poco desagradables…

—Pero nunca tenemos que acostarnos con los hombres —continuó Elena—, Sonic nos protege como a sus concubinas.

—¿Tenemos que acostarnos con él? —preguntó Carol.

Las chicas rompieron a reír. Carol no comprendía.

—Es que —explicó por fin María—, Sonic no tiene sexo, de ningún tipo. No puede sentir deseo sexual. No es un secreto, todo el mundo lo sabe. Lo que sí es un secreto es este lugar, y no debes hablar nunca de ello a nadie. Eso sí te puede costar la vida. Este es el templo de Sonic, le gusta venir a disfrazarse.

El teléfono sonó y Elena lo buscó entre montones de telas y accesorios. Cuando por fin lo encontró, contestó. Al terminar, informó:

—Tenemos una misión.