"Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales".
Hace tiempo que le doy vueltas a lo de cantar en español. Pero es que en el rock, no me sale, a menos que quiera sonar como todos los otros gatos en celo de este país.
Y claro, las otras disciplinas, uno: no me molan nada; dos: son tristes, tristes. Aunque la otra noche me arranqué con un bolero improvisado y me di cuenta de por qué toda nuestra música se va así, como patrás. ¡Para que dé tiempo a decirlo todo! Que hay que llorar, quejarse y suplicar. Y encima sale solo, sin esfuerzo, sin pensar. ¡Estamos programados para ello! Joder, ¡qué horror!
Total, que resulta que hiphopeo en español, colegas, así, improvisado y del carrerón, y es lo único, que todo lo demás, en inglés, aunque sea sin decir ná, ya sabéis, todos lo hemos hecho.
¡Cómo molaría ser la Mala, dedicarse a esto! ¡Qué guapa, que es! He ahí alguien a quien realmente envidio.
A veces me da rabia, ser supersecretaria. Total, tanto estrés y tan poco sueldo. Me moriré, como los demás. Sin tiempo de explorar "al máximo mis capacidades artísticas". ¡Toma comentario pijo! ¡Ja ja ja! ¡Qué risa me da todo el mundo! ¡Tan miserables en sus miserias!
Oh well, cada una es quien es. Como si existiera eso del consuelo...
Y después de sacar nieve y hielo a cubos (si el cambio climático continua, compraré una pala, que con las manos se tarda mucho), no sé si mañana me podré mover.
Es lo que tienen las inclemencias del tiempo, que no te puedes hacer planes. Ni siquiera para ir a currar.
No es tan complicado seguir la estructura. Es mucho más fácil, cuando las cosas se hacen bien. A veces pensamos que hacerlo bien es complicarlo, por ese ego que nos anima a demostrar todo cuanto sabemos en cada movimiento.
Silencio.
El cine es presunción.
La música… ¿Recuerdas que al jugar al mecano nunca encontrabas esa pieza?
Poetas de verdad, muy pocos.
Cuando te duele el estómago de tanto reír, eso es la primavera. Aunque al día siguiente vuelva a llover y el invierno siga su proceso.
El mar, en un trémulo y frágil momento, brilla más que el cielo. Tres mil bocas refulgen, han absorbido la luz del día a través de una pajita. En las cuevas las sirenas beben y dan de beber a sus caballos. Es el aperitivo y se adornan con perlas.
Por cinco minutos la brisa es dulce y el aroma de pescado asado borra lo que fue y pospone lo que será. En la cancha los niños se esfuerzan. Sus padres, muy entregados, gritan, animan, felicitan, aplauden. De niña, yo prefería que mis padres no vinieran a la pista, ni al teatro, ni a mis promesas. Mis logros o fracasos eran míos, era casi pornográfico, que estuvieran allí.
He encontrado una radio perdida. Las voces no cambian tanto, con los años.