Esto no va de lo típico de estos días (Catalunya y como hacer que estos catalanes
se callen de una p vez o vuelve el fascismo y será culpa de ellos).
Aunque tiene mucho que
ver.
Me acabo de enterar de que un
compañero de trabajo sindicalista está acusado por la fiscalía por
una rueda de prensa consensuada con todos los sindicatos en la que se
reclamaba que la empresa cumpliera con las promesas.
No hubo violencia. Ni
piquetes. Ni amenazas verbales. Ni juegos de palabras. Ni bromas. Ni
payasadas. Se dijo lo que se venía a decir. ¿Y se enfrenta a once
años de prisión?
Quiero irme de esta
tenebrosa, represiva y aburrida España, donde, para colmo, la gente
que intenta aliviarnos con un poco de humor, no me hacen ninguna
gracia.
¿En serio Europa se va a quedar mirando, como siempre?
El bar en penumbra
apestaba a vómito, alcohol y sangre podrida. Seguí al anciano
pequeño y calvo. Abrió una puerta que parecía de juguete y me
indicó los viejos escalones de madera que bajaban al sótano. Dudé.
Él dijo que no podía acompañarme porque estaba fatal de la cadera.
De las profundidades llegaba algo de luz y la música de una radio
mal sintonizada. Me entró pánico. Mi corazón comenzó a darse
golpes por el interior del cuerpo. El anciano metió la mano en el
bolsillo y sacó unas llaves.
—Son las de Bertrand
—dijo y me las entregó—. Siempre se las olvida y a la mínima
corriente de aire, se queda encerrado y tengo que volver hasta aquí
para abrirle la puerta.
Tener las llaves en la
mano me tranquilizó.
—No suba usted sin él.
No le dé las llaves, es capaz de perderlas. Y no tarden. Dígale que
su madre le espera para comer.
Descendí los peldaños.
Crujían de un modo familiar, como los de la casa de mi tía de la
Barceloneta. La puerta se cerró tras de mí con un golpe seco e
impersonal. Atravesé un espacio de columnas y una bóveda, llegué a
la luz y a la radio, que ahora reproducía un anuncio de seguros de
hogar. Había una mesa, un ordenador y una silla. Tuve que estar
encima para verle, pues la silla era dos veces más grande que él.
—¿Bertrand? —pregunté
atónita, al ver un niño de no más de nueve años.
—Sí —respondió él,
con voz distraída. Lidiaba contra invasores en una jungla, en línea.
—Te traigo un mensaje.
Bertrand detuvo el juego y
abrió un programa.
—Habla —me ordenó.
Dije el mensaje que se
tradujo en números y se envió.
Bertrand reinició
entonces su juego.
—Bertrand —dije.
Se asustó de escuchar mi
voz. Se giró y me miró.
—¿Quién eres? —me
preguntó.
Entonces vi algo raro en
su rostro, algo más allá de nosotros.
—Tenemos que subir
—dije—, tu madre te espera para comer.
—¿Mi madre? —se
sorprendió.
Le ofrecí la mano y, ante
mi asombro, la cogió y subimos juntos. Abrí la puerta con la llave.
Atravesamos el bar en penumbra, apestoso. Salimos a la calle. Allí
seguía el viejo, sentado a una mesita, leyendo el periódico.
Las redes: replicas la
opinión de otros, añades la tuya, modificas la de otros con la
tuya, otros modifican la tuya y así nos vamos pasando la actualidad,
en acuerdo o desacuerdo, con ingenio (se intenta), con sentido del
humor (se intenta), con tolerancia (¡es la ley! Y quien no la
suscriba, ¡que se quede en la caverna y se vaya de Internet! –
Llegaron con las redes, no conocen las leyes fundacionales de los
chats, no saben de informática ni las leyes de la robótica y ¡creen
que por tener una cuenta en Twitter pueden avasallar y convertir
Internet en otra caverna!).
Las redes nos convierten
en trovadores de lo inmediato. That's the beauty of it!
Hasta que, ¡Pim pam pum!
Alguien está en contra de que cantes:
Amigos de toda la
vida me borran y ya no puedo ver lo que
replican ni lo que opinan (ponedle un partido político, lo dejo a
vuestra imaginación).
Los que me insultan
si opino sobre lo que han replicado (¡¿?!, pero no me borran) y me
amenazan con comentarme a mí. Ahí ya lo flipo. ¡Por favor, hazlo!
¡Pero si las redes están para eso!
Imagino la escena en el
bar:
-Calla, no opines sobre
lo que acabo de decir.
-Pero, oye...
-¡Que no me gusta que me
rechisten!
-Sólo cuestiono tu
fuente de información...
Al final, son el sentido
del humor, la mediación y la capacidad de discusión lo que nos acaba uniendo
(valores muy judíos, por otro lado, pero supongo que hoy no hablamos de
esto, ¿o sí? ¿Quizás siempre hablamos de esto?).
Para la comedia, creo que
aún estamos verdes, como colectivo (no imagino un Seinfeld en
España, y ¡fue ya en los pasados noventa!).
Deseo que nos guíen el
humor y la discusión – tan británicas, tan francesas, tan checas.
Estamos en pie y seguiremos en pie... Poder popular, somos millones en las calles...
[Microbio] Yo nunca he sido indepe, créeme, Me siento igual de aquí que de allí, Mi única patria es El Maresme, Mi padre es de Cádiz, mi madre de Badajoz, Y yo soy de cualquier sitio donde se escuche mi voz, Fuerte, donde mi voz cuente, Donde se me pregunte y ante la injusticia, El pueblo salga a la calle y se junte, Donde las yayas y los yayos son sagrados, Sin ir del palo, los tratas a palos y se te cruje, Un país normal, vaya no como España, Donde se zurra a la peña y luego se empuña en patraña, No se puede respirar, en el aire hay mucha caspa, En al área telarañas y en el telediario te engañan, Cuanto gañan equidistante hay en la izquierda española, Mientras los nazis al PP le hacen la ola, El heredero de Franco habla de derechos democráticos, Y no menta el diálogo, por eso nos vamos, Digo adiós con la mano y no me olvido de quién son, No vitoreo a los mossos, no votaré a Puigdemont, Pero si sois republicanos, apoyadnos wey, Que os estamos sirviendo en bandeja la cabeza del rey, Es un mensaje para el resto de regiones sometidas, ¿No estáis cansados de que Madrid decida? Más vale bueno por conocer que esta mierda conocida, ¿No estáis cansados de esta escoria genocida?
Estamos en pie y seguiremos en pie...
[Still Ill] Tenemos una historia, idioma y cultura propia, Empiezo por decir que todo eso poco importa, Y que nunca fue la cosa de nacionalismo, Desde hace 80 años la lucha es contra el fascismo, Cataluña, insurgente colonia, Agonía de un estado que nos pisa con toda la parsimonia, Así nos preguntamos en las urnas, ¿Queremos un estado con su franquismo heredado, Quizás una República sin una única respuesta válida? El pueblo es quien elige, escribe la siguiente página, Lo hacemos en las calles, no sale en las pantallas, Mientras farloperos apalizan nuestras yayas, ¿Qué tipo de gente sois si apoyáis a esa calaña? ¿Por qué tanto rencor? ¿Qué es lo que os ofrece España? Da igual qué contestéis, da igual vuestra opinión, En la cárcel de culturas sin libertad de expresión, A mí no me ha engañado Puigdemont, No es fácil caminar a la sombra del enemigo, Pero hay que tomar partido, Pues el pueblo catalán nos está dando una lección, Y no quiero ser sólo un testigo, Y es por eso que os pedimos vuestra solidaridad, Pedid información, la tele no sirve ya, La historia la hace el pueblo, mientras el mundo nos mira, Un abrazo fraterno, visca la terra lliure.
Poder popular, somos millones en las calles...
[Neidos] ¡Ey! ¿Y a ti quién te ha explicado lo que sabes del Procés? Las calles llenas ¿Aún crees que es un asunto burgués? En un conflicto de opresores que no sufres, No importa lo que opines, pues, es mucho mejor que escuches, Quebrantar la unidad, significa amar la diversidad de formas de vida, Una deriva muy atractiva, un win-win, Para poder elegir el destino y el camino a seguir, por fin, Vienen sacando pecho y se avergüenza hasta Piolín, Los mossos haciendo pasillos a la civil, Y el pueblo se lo hace a los bomberos, Por eso no tenemos miedo cuando peperos canta "A por ellos", Orgullo de vivir en un pueblo migrante y complejo, Vemos águilas en banderas y quieren que nos quedemos, Pero en eso coincidiremos, a nadie le gusta que le quiten la voz, A golpe de oz decidiremos, La agresión más aberrante en situación de maltrato, No quieres que se vaya y le pegas todo el rato, Perturbador y grotesco, ¿Cómo querer convencer a 2 millones de personas partiéndoles los huesos? Estarás conmigo si te digo que desobedecer es lo más digno, Cuando el imperio es tu enemigo, Amigo, me explico, no hay nada más bonito, Que negar la autoridad a quien te quiere sometido.
[Estribillo: Microbio] Comprarais el 1-0 con el 23-F, Tejero era un facha, nosotros la gente, Poder popular, hoy ves millones en las calles, ¿De verdad quieres pararlo con tanques? Pues vale... Estamos en pie y seguiremos en pie, Cuando vengan a jodernos los locos del PP, Poder popular, somos millones en las calles, Comprométete que este momento es clave.
"Estuvimos con LDS (Lagrimas de Sangre) durante su visita a Madrid en la que presentaron Viridarquía, su nuevo trabajo.
Estuvieron hablando con @ChechuLykaon sobre este trabajo y seguimos conociendo de manera mas personal al grupo catalán".
Las calles estaban mojadas por la niebla y quiso ser una turista más. Por unos minutos fantaseó: llegar a un hotel, tomar un cóctel, encontrar un amante.
Se adentró por el laberinto estrecho de la ciudad vieja y llamó a la puerta indicada. Un hombre con el torso desnudo la recibió. Estaba rodeado de perros.
—Disculpa —dijo—, me he quedado dormido. Tengo que sacar a los perros. Si me acompañas, de vuelta te llevo.
Había trece.
—¿Tienes trece perros? —dijo Sara, por sacar algo de conversación y normalizar.
No sabía ser parca. No estaba en su carácter. Mal (ya lo avisó un profesor a sus padres, cuando era niña. Mal. Tanta empatía, no le traería más que problemas). Y ya puestos a complicarse la vida, ahora tenía una asignación de espía.
Ella no era espía, pero tenía esta asignación. De modo que no tenía que comportarse como una espía. Todos los contactos hasta el momento, además, habían sido bastante hécticos de personalidad. Tampoco sabía si eran espías o, como ella, tenían una asignación y nada más.
El tipo se abrochaba los botones de una camisa azul turquesa y miró a su alrededor, como sin saber cuantos perros había y los contara ahora. Dijo:
—No son míos.
Le dio cinco correas con los animales correspondientes, abrió la puerta y salieron todos. Eran bestias grandes y tenían prisa.