El 11 era mi número de camiseta cuando de niña jugaba a básquet (o más bien cuando chupaba banquillo). El número siempre me ha dado buen rollo.
¡Feliz 2011! (No hay que perder la ilusión).
Que la fuerza, la salud, el buen humor y el vino nos acompañen.
Y algo más de valentía, coño, que estamos atontaos. Y algo más de buena suerte, que siempre se agradece. Y no más desgracias, no tan cerca, por lo menos, que mira, es cierto que las cosas de lejos duelen menos. Y que por fin se democratice el capital y podamos todos montarnos nuestros negocios, sin penalizaciones absurdas ni impuestos desorbitados. Que el pequeño empresario es el que crea mercado, joder, que lo del mercado global es para convertirnos en esclavos, que las putas multinacionales nos están destrozando el planeta, la vida, los sueños, la paz.
Pues eso: buenos alimentos, buenas horas de sueño y a pillar fuerzas, que juntos podemos meter canastas y ganar partidos.