Tuesday, September 25, 2012

Hostil



Estabas en tu rincón, los ojos furiosos. Mis manos se hincharon, crecía la necesidad de abrazarte, de besarte, de tu aprobación.

No me mirabas.

Pasaron unos minutos. De la tensión, los demás se fueron y cuando te hartaste del silencio, te levantaste y te acercaste a mí, con empatía cero.

- No quiero volver a verte en la vida – dijiste.

Compacté dignidad (poca) y entereza (no sé de dónde salió). Me puse los zapatos. Caminé hacia la puerta con un dolor aturdido, confundido en vino.

En la calle desierta y hostil busqué mi coche y no sé ni cómo conduje a casa.

Nunca volví a verte.

Saturday, September 22, 2012

Enid Blyton

La tarde se cargaba de nubes que al final no iban a descargar nada, pero en la ingenuidad de la esperanza y el viento, todo el mundo resolvía las compras con convicción y rapidez.
En la cola de la panadería, dos mujeres:

— Pero oiga, le dije a la enfermera, ¡que mi padre no tiene azúcar! La enfermera no va y me mira como si fuera tonta. ¡Tenía la inyección en la mano! Que no, que mi padre no necesita insulina, mírelo bien… Y va y mira el papel y me dice, pues es verdad, perdone… Y se va tan pancha… ¡No llego a estar allí y le pinchan la insulina!
— ¡Qué miedo me da! — dice la otra.
— Y las cosas que no sabemos — añade la primera.
— Ni los médicos salen enseñaos…
— Todo el mundo se puede equivocar…
— Ya, pero hay errores que se pagan caros.
— Muy caros…
— La de gente que debe morir por cosas así…
— Mejor no pensarlo…
— Sí, mejor no pensarlo ¡Peor es una guerra!
— Sí, la guerra es lo peor…
— Y esto, aquí, ¡eh! En Can Ruti…

Salí con mis barras de cuarto, una corta y otra larga, y ellas continuaban interpelándose, cual Faemino y Cansado colomenses.

Las gotas se podían ver, a contraluz de un cielo iridiscente y nuevo. No sé porqué pensé en las historias de Enid Blyton y en lo maravilloso que fue durante una época soñar con que el mundo podía ser aquello. Hoy, por supuesto, consciente de mi origen, condición y destino obrero, ya me hice mayor para aristocráticas aventuras de niños ricos que nunca existieron. Dickens es eterno.

Monday, September 17, 2012

Hijos del agobio

 
Andaba escribiendo algo (por fin) y en busca de información, he tropezado con esto. ¡Cuánto tiempo! ¡Cuántos recuerdos!



Saturday, September 08, 2012

El culto


It happened one night
Se hizo de noche. Parecía lógico, aunque el desasosiego abundaba en estómagos y pulmones. Los barbudos reciclaron sus teorías y las lanzaron al mundo. En la oscuridad, la gente hablaba más que nunca. Y más fuerte. La mayoría se comunicaba a gritos y sólo unos pocos, alrededor de una frágil candela, ejercitaban el susurro, para no olvidarlo.

Cada sábado, a las siete, todos lloraban; luego vendían sus lágrimas a la destilería más cercana, a cambio de unas botellas con las que reirían unas horas a la semana.