Sunday, February 25, 2018

Día de trueque


Mi mejor amigo y yo nos encontramos al teléfono cuando podemos, siempre mientras hacemos otra cosa, no más de quince minutos, que a veces se nos van y llegamos tarde a la siguiente obligación. Si nos vemos, es normalmente porque un trueque ya pasó de urgente y charlamos apresurados mientras descargamos un coche y cargamos el otro, antes de darnos un abrazo y prometernos que pronto haremos algo para cambiar esta dinámica.

Friday, February 23, 2018

Crisis de una escritora del montón


No recuerdo cuándo cambié el boli por el teclado, pero ese día abandoné el dibujo y la poesía. Antes siempre tomaba notas y hacía esbozos, sobre todo en la calle y de viaje, pero también en fiestas y reuniones. Y escribía más en el blog.

Quizás fue porque encontré a Lorca y me puse a ser feliz y a tocar la trompeta. O porque en el fondo prefería beber y charlar y bailar. O porque de pronto tuve una cámara fantástica y me volví loca haciendo fotos. Pero no, creo que fue por lo del túnel carpiano después del parto. Durante dos años cualquier movimiento dolía horrores, ¡no podía subirme los pantalones sin aullar de dolor! Y claro, todo eran cosas inaplazables: pañales, cuidados, cocina, hogar, compra y sostener a un bebé que solo quería teta o vomitaba de tanto llorar (no sé si os ha pasado), actividades todas que complicaban la lesión. Me era imposible hacer la pinza (ergo, sostener un boli). Había vuelto físicamente a la prehistoria de la humanidad.

Al final me lo curé con una terapia de frecuencias bajas. Casi mil euros del bolsillo familiar, como debe ser en una sociedad que dice preocuparse por la familia, como tantas otras mentiras. Y como no podía trabajar sin mis manos (me dio mucho apuro volver al trabajo para pedir la baja, no sé, llamadme honrada), me sentía mal siendo solo madre (¡me acusaban de anti-feminista!), de modo que me puse a escribir una novela cada vez que mi niña dormía esos veinte minutos suyos de reloj, para lo que tuve que soltar familia, música y amigos y prioricé ser madre, compañera, amante ocasional, profesional (en algún momento, volví al trabajo), hija, vecina, ama de casa y activista. Porque el mundo, por simple lógica de cómo vamos a asegurarnos la supervivencia, está claro que no va a cambiar.

Jane Fonda en Julia de Lilian Hellman, una peli de Fred Zinneman para 20th Century Fox
Hace poco recibí información de extranjis sobre el informe del original que mandé. Al parecer, escribo raro, con mucha contaminación de más de una lengua e influencias de otros dialectos del español, básicamente de Latinoamérica, de modo que, al margen de la historia, calidad y posible filón comercial, habría que revisarlo todo, convertirlo al castellano estándar y, claro, como no soy Loriga (es el ejemplo que me pusieron) ninguna editorial apostaría por el material. Quise detectar de qué carajo hablaban. Y todos los errores que en media hora me mandaron a la cama deprimida y borracha, bastaron para comprender que el sueño es imposible y el peaje, impagable.

Thursday, January 25, 2018

Automatismo



Annie Leibovitz. Meg & Jack White - portrait

Uf, ya me he vuelto a clavar el cuchillo.
Tengo que aprender a dejar caer las cosas cuando resbalan.
¡Qué manía!
¿De dónde saldrá este automatismo de intentar pararlo todo al vuelo?



Tuesday, January 23, 2018

Las empresas pueden cambiar el mundo (acordemente con la luna, ¡Claro que sí!)


Una vez trabajé en un restaurante en América.
(sí, otra batallita de las mías, old Blanche).

En una de las dos reuniones diarias (¿sabéis que en los sitios donde se hacen reuniones dos veces al día y se acuerdan los temas de forma práctica no hacen falta asambleas y a veces ni sindicatos? No digo que tenga que funcionar, sólo digo que estuve en una corporación donde funcionaba, donde, además, los trabajadores éramos accionistas), bueno, pues en una de esas reuniones, los chicos, que eran minoría, plantearon que sería útil para el equipo saber cuales eran los días en que las mujeres menstruábamos. Nos pareció una idea genial, no solo porque así ya no teníamos que preguntarnos entre nosotras, sino porque íbamos a poder prever y organizar cambios de turno, acordemente con nuestras necesidades privadas y, además, nuestros compañeros podían organizarse también para cubrir turnos, a veces los buenos, a veces los malos, pero, oye, que mejor saber lo que va a pasar, si se puede ¿no? De modo que en el calendario enganchábamos una flor de vinilo con las iniciales de las que íbamos a menstruar.

Eso removió también el tema rollete en las noches de fiesta. 



Monday, January 22, 2018

Sunday, January 21, 2018

That's entertainment

He estado tanto tiempo enferma que ahora solo quiero soñar. Viajes que quizás no haré. Casas en las que muy improbablemente viviré. Es fácil, entras en los portales, lees las descripciones, miras las fotos y te trasladas. Claro, no hay nada como un buen libro, pero últimamente, todos me deprimen. Incluso los que empiezan con un chiste bueno, se acaban torciendo. Es como si fuera inevitable la insoportabilidad del ser. Incluso un buen cómico en algún momento da pena. Por eso no soporto el circo. Ni el zoo. Aunque no sé si los animales son conscientes de su trabajo como entertainers. Es el concepto de espectáculo en sí que me da grima.

La actualidad fue el gran entretenimiento que me ayudó a esperar. Ahora comprendo que fue lo que me enfermó en primer lugar.