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Cuando Rita me despierta de noche y no puedo volver a dormir, quisiera salir al rellano a leer con un linterna, como a los trece años. Pero es difícil cualquier cosa con una mamífera colgada de la teta.
A veces creo que estoy pensando, pero en verdad ando estresada con preocupaciones: el orden de las tareas cuando llegue al curro, lo imprescindible en casa antes de que nos tumbe la noche y cómo arañar cinco minutos para mí, ni que sea para depilarme.
Sepáis que Lorca tampoco tiene tiempo ni de afeitarse (de pronto me pareció que sonaba a condena solitaria - cuando no es ni condena, ni solitaria).
Lo que sí puedo es escuchar la radio, en el coche, una hora de ida y otra de vuelta. Y Jorge Barriuso es una delicia siempre. Hoy: Samuel Beckett y su legado.
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