Thursday, October 18, 2007

La orquestra

Pozos de sol en la atmósfera cargada sin poder salir de sus tumbas las partículas libres revolucionan pequeños agujeros y nos volvemos minimalistas. Los espacios abiertos son un balcón cuya frontera está en el balcón siguiente, a poco más de medio metro, o a poco menos. Espacios abiertos como las colinas que descienden para encaramarse hacia el zenit de nuestro planeta vienen con la orquestra Tierra.

Gritaba de dolor y en urgencias no querían atenderme: “¡denme la droga ya, por favor!” Un doctor se acercaba a mí y con sus grandes manos me tocaba los pechos y diagnosticaba un gran desplazamiento del alma. Me daban la pastilla. Me la tomaba.

Quiero deslizarme desnuda por la ciudad, bailar con la música, saltar sin muelles, reír. Y hacer el amor con intensidad y alegría. Cada vez.

Wednesday, October 17, 2007

Vida

Nada sorprende tanto como despertar otro día, pensó Cristal, al salir de casa camino al aeropuerto. Un nuevo viaje secreto. Si sus hijos supieran en qué se gastaba el dinero cuando cada fin de mes tenía que arañarles unos pocos euros. Pero el amor lo valía. Ahora Budapest. Antes fue Dublín. Antes aún, París. Hubo un Londres. Y un Nueva York. Siempre buscando ríos.

Otra tormenta había paralizado el tráfico en la calle y los taxis no llegaban, de modo que caminó hasta la estación y esperó un tren. No tenía prisa. Salía con tiempo.

En el tren vio su reflejo sonriente, la luz en sus ojos, las arrugas en el rostro, en la frente. En las manos sostenía un libro que no iba a leer nunca, pero que la acompañaría lo mismo.

Mucho antes de subir al avión ya estaba desnuda, enredada con su amante. Serían tres días de amor, de pasión, de risas. Y las calles oscuras y antiguas ofrecerían vida incesante.

Wednesday, October 10, 2007

El Che

Esperamos a una amiga en la tormenta y mientras escucho a Simple Minds (o eso pensaba, acaba siendo Cocteau Twins) me entero de que se celebran 40 años de la muerte (asesinato) del Che gracias a nuestros amigos de Diario del Aire que relatan la gran pifia editorial de El País en el día de hoy.
Conocí al Che una tarde (se me antoja de lluvia también) de temprana adolescencia en la habitación de Mario, el primo de mi prima, de quien me enamoré aventureramente, es decir, me imaginaba recorriendo el mundo en el asiento de atrás de su moto.
Sin haber conocido del Che más que aquel póster, lo que cantan y lo que cuentan (y aquella fantástica crónica llamada "The motorcycle diaries" que vi en un cine independiente de las tierras de Mickey), para mí el Comandante ha representado siempre el espíritu "romántico" (y aquí concedo a El País) de la lucha contra la injusticia.
La injusticia comprendida desde la miseria, la humillación y la mutilación de todo cuanto tenga que ver con el espíritu humano.

Contra El País: la lucha individual de un visionario, lunático, religioso, humanista o defensor del pueblo en cualquiera de las formas violentas que pueda adquirir (literaria, revolucionaria, asesina, musical, sexual, etc.) contra la sistematización de lo que somos, es un tesoro para la historia.

Y ahora llegó Alex. Ciao!

Friday, October 05, 2007

55555

He disfrutado por un instante del placer más grande (referente a tareas domésticas): una vez todo limpio, dejar las cosas donde me dé la gana. La pena es que la lavadora ha vuelto a liquear, como dicen en otras latitudes; y claro, manos a la obra de nuevo. Escucho una emisora de jazz canadiense, lujos del alsd (?), adls (?), siempre me lío. Pensaba que era fantástica, pero la publicidad (coche, tarjeta de crédito, ¡Cuba!) lo desvirtúa todo.

Lo de que el programa sea inteligente es a veces una desventaja, porque en esta máquina no puedo escribir “?” sin haber escrito antes “¿”

(De nuevo con el mapo, me toca a mí).

Hoy cumplen años tres personas queridas. 555. Del mes 10, que es 2 veces 5. Eso hace 5 cincos. Día mágico.

Ah, los viernes, qué gran ventaja social.

Hacía tiempo que no te escribía, lo siento. Estoy muy bien. Excepto esa vieja preocupación de no cometer errores, por lo menos, no los de siempre. No soy muy habilidosa en el asunto, te confieso, sigo siendo la misma.

He cambiado un poco el horario de las asignaciones propias, pero no acostumbro a cumplir. Intento encontrar los momentos que necesito para recuperar el equilibrio, el visceral, no el falso. Y para ello atravieso ciertas fases: 1. Borracheras y lo social. 2. Depuración y ejercicio físico. 3. Redescubrir el cuerpo mediante autoexploración. 4. Lectura de un buen libro. 5. Recogimiento mental y creación.

No necesariamente tienen que suceder en este orden ni de manera aislada.

Por lo demás, estoy enamorada de la vida, del amor y de las personas honestas.

Creo en el arte, en algunos políticos y en todos los amigos.

Y sigo buscando la perfección, la honestidad que admiro en los demás y que a mí no me sale, porque en el fondo mi alma es mezquina.

Definición:

“Grandeza es el sentimiento de la personal valía; es el acto por el cual damos un valor superior a lo que somos sobre lo que tenemos. Mezquindad es justo lo contrario, esto es, el acto por el cual preferimos lo que tenemos a lo que somos”.

(Grandeza contra mezquindad -
http://hispanidad.tripod.com/morent15.htm)

Bueno, pues supongo que mezquindad no es la palabra que me definiría

El caso es que soy exigente, con los demás y conmigo misma. Es por eso que algunas personas vienen a mí, ante la duda, y otras me esquivan durante meses.

Escríbeme. Mil besos.

Tuesday, October 02, 2007

El mar en tiempos indecisos



(fotografía pirateada de www.surfbcn.com)

Ver las fotos de Xavi Aragonès me ha empujado esta tarde ciudad abajo para llegar al mar. Y qué distintas son las cosas cuando se observa la gandulería general de todos aquellos que, pese el viento que gira y las nubes que se cierran y oscurecen, se resisten a abandonar la arena caliente.

He estado durante un buen rato sin hacer nada, cosa que me han recetado pero que aún no había encontrado el momento para hacer. Estar sin hacer nada me cuesta, porque es lo más parecido a la muerte. Sin embargo, reconozco las virtudes de la no-actividad. Aunque no se puede decir con exactitud que haya estado en la playa sin hacer nada. He hundido mis manos en la arena, por ejemplo, que es agradable, aunque sea en la Barceloneta. He mirado a unos chicos que jugaban al fútbol, más bien ensayaban cabriolas con la pelota, lo cual, como espectador y además gratuito, es muy divertido. He seguido las peripecias de un grupo de voladores de cometas. Un padre y una hija (guiris) le han dado unas doce veces al botón de la ducha hasta que por unanimidad han decidido que ya estaban suficientemente limpios. Ah, pero incluso eso en una tarde así se puede perdonar, al fin y al cabo ayer llegó alguien a nuestra oficina a quien ofrecimos café y cuya respuesta fue: “no gracias, el sistema de esta cafetera (Nespresso) no es sostenible”. ¡Y yo, la ecológica, me tomo dos cápsulas al día! Si es que no se puede decir…

Me he tumbado sobre la arena, con la agradable sensación de que cuando me hundiera, no iba a hundirme del todo. Siempre he sido del parecer que pensar en lo terrible que podría suceder es ser realista y no pesimista, porque aunque soy exigente (insoportablemente exigente) con el presente, para el futuro siempre reservo todo el optimismo del mundo. Del pasado no suelo ocuparme.

Nubes de bochorno en octubre, ya no recuerdo si es habitual. Pero ayer comí un boniato y estaba delicioso, aunque siga calzando sandalias y camisas sin mangas.

Lo que sucedió en las últimas semanas era algo que tenía suceder, en algún momento, son de esas cosas que sabes. Podría afirmarse que en una situación así, la tensión es dinamita y no hay a veces más remedio que provocar la explosión. No sé. Me da lo mismo. Ya pasó.

Ahora hay que construir, como después de cada revolución. Y, afortunadamente, los cimientos son un tesoro y nadie está tan loco como para abandonar un río lleno de oro.


Monday, October 01, 2007

Entrecot

Hoy sólo quiero tus ojos. Llegar a tu olor por los canales habituales y poder quedarme colgada en tus brazos hasta que las farolas de la calle se apaguen y comience el nuevo día. Cuento las horas que nos separan como una quinceañera que se muerde las uñas ante su cita esperada. Si dolió pensar que un día podías estar lejos, muy lejos, hoy reparto mis ilusiones copiosamente, porque uno de tus besos se conserva caliente dentro. Y porque en casa estarás tú. Tu risa. Tus historias. Y un entrecot de buey a la luz de la vela.

aniversario

Me acuerdo de ti, del amor compartido, de las aventuras que disfrutamos. Las risas, las bromas, las fiestas. Los amigos. Los juegos. La generosidad de nuestro hogar. Tu abrazo, siempre disponible. Lo que aprendimos juntos del mundo, del amor, del miedo, del dolor, de la felicidad. De la renuncia. De la paciencia. De la amistad. Del tiempo que balancea las memorias, los proyectos. De la comunicación.
Soy feliz si la vida te va linda.
Ayer nuestra promesa cumplió siete años y las cosas que nos dijimos, las cumplimos. Estoy feliz y orgullosa del tiempo que vivimos juntos, de cómo nos quisimos. Gracias por llamarme.