Sunday, November 18, 2012

El test Voight-Kampf

Desnudamos los días de sus miedos y los decoramos con mentiras piadosas. El alcohol ayuda; la medicación, el cacao, también la marihuana; el ejercicio físico, el sexo, la televisión, las redes sociales, los deportes, salir de compras, las cenas, vermús, cumpleaños, reuniones, la meditación. Y luego las mayúsculas: la Música, la Literatura, la Risa, el Cine, la Danza, el Teatro. El Arte. Aunque Arte, el que sublima y anestesia, ya no se fabrica. El Dinero, mayúscula principal, lo ha comprado.

Vivimos al minuto las tragedias y deseamos ser inmunes al dolor, a nuestro dolor, al dolor de los demás, aún sabiendo que ese dolor es lo que nos hace humanos, o no pasaríamos el test de Voight-Kampf.

¿Pasaríamos todos la prueba Voight-Kampf ante las noticias que llegan de Gaza, de las mutilaciones en África, de las violaciones de mujeres en Colombia? ¿O existe otro homo sapiens, inmune a la empatía? Eso explicaría muchas atrocidades y vulneraciones de los derechos humanos.

Pero en verdad hoy no quería ir por el mundo. También en casa vivimos tragedias. Todos perdemos a alguien, un amigo, un padre, una hermana, la hija de dieciocho años de una amiga.

Perder la cabeza también es una muerte. Pasamos el luto, porque la persona se ha ido a un lugar al que no podemos acceder. Y si regresa, deberemos aprender a ser nosotros de nuevo con ella.

Todo cambia. La ilusión de control se desvanece. Retomarlo es volver a convencernos, volver a desnudar la realidad, volver a decorarla.

Hubo un tiempo en que creía en mi poder. Leía demasiados cómics, me enamoraba de líderes revolucionarios en las movidas de estudiantes y mi banda sonora era Ride the Lightning.

Saturday, November 10, 2012

La catalanista y la catalana humanista



Dijo la catalanista que era una falta de respeto que un ignorante rompiera un círculo de sardana del domingo en la plaza de la Catedral para introducirse en el baile sin saber bailar. La catalana humanista dijo que, en la presunción de inocencia, tal vez la persona ignorante (una turista, por ejemplo, una china) creyera, al ver a tanta gente dándose la mano, que era señal de simpatía y hermandad participar en el baile folclórico del lugar. La catalanista, ofendida, esgrimió que no se trataba de folclore, sino de un símbolo de la perseverancia del pueblo catalán. La humanista apuntó que ella había creído, quizás ingenuamente, que el símbolo representaba la unión de un pueblo, a través de la fiesta, de la danza y que en ningún lugar estaba escrito que el símbolo incluyera a un número determinado de personas. La catalanista defendió una teoría de las parejas, de la altura equilibrada y de la veteranía. La humanista destacó que en ilustraciones de la edad media, en las sardanas había todo tipo de personal, sin importar la altura, la edad, el peso, la procedencia, la destreza o el sexo. La catalanista arguyó que había que saber contar, para bailar una sardana. La humanista dijo que, en su humilde experiencia, sólo hacía falta que una persona del círculo supiera contar y añadió que, de todos modos, era sólo una sardana, nada tan complicado como tocar la guitarra, y no ves a los músicos que prohíban a un principiante pegarse unos toques en una jam. A lo que la catalanista reaccionó abandonando la mesa.

Pensativa y triste, la catalana humanista perdió interés en todo debate político, dado que aún tanta gente sigue considerando que los símbolos son más importantes que el pensamiento, que las personas, incapaces de mantener una discusión sin ofenderse, sin escuchar. Como si nunca hubiera existido el Renacimiento, Charles Dickens, Einstein, Monty Python, Pere Calders o Pulp.

Monday, November 05, 2012

Sobriedad


Estoy sola con el vacío de palabras y un vaso de agua. Lo más difícil es quedarme mirando a la grieta y que no suceda nada, nada.

Sin euforia, sin clarividencia, el tiempo se alarga en la espera.

A solas con mi imaginación. Espero que aparezca.

Friday, October 26, 2012

Melancolía

Llueve; y las emociones vuelven a subir los escalones de la trascendencia. Si hubiera un termómetro de lo sublime, hoy hubiera manchado las líneas de lo cierto, lo verdadero, la vida con sus días buenos y sus días malos y todos los colores intermedios.

La radio regaló, en plena retención, el Telegraph Road de los Dire Straits, con sus más de 14 minutos perfectos, incorruptos y esa historia tan actual.

Thursday, October 18, 2012

Lo hortera

Bueno, tampoco era tan difícil. Media hora con mi ordenador ya no tan moribundo y he conseguido acabar de configurar Ubuntu. ¡Hasta me da dado un subidón de ego! Y es que aprender es siempre tan gratificante...

Por una asociación incomprensible, pero (o quizás por el .oxt de las extensiones), ha comenzado a perseguirme la pesadilla de “don't tell my heart my achy breaky heart” de Billy Ray Cyrus y la vívida imagen del día en que, a la hora de comer, en el parque frente al curro, un grupo compacto y decidido de unas sesenta personas (quizás cuarenta mujeres y veinte hombres) se pusieron a bailar pseudo-country frente a mi tenedor pinchado de garbanzos. Aquí, en el Vallès.

Lo hortera: “Paquito chocolatero”, “la marcha real”, “a quién le importa”, “cien gaviotas”, “candle in the wind”, “we don't need another hero” (¡tatatán!), “hotel california” ¡hasta el final!

Lo cutre: La mayoría de grupos de la península que pasan por radio3, cuyas voces son insoportables (duelen en los oídos) y cuyas letras se quedaron ahí, en la voluntad de ser, como yo, que tardé meses en encontrar los patines de cuatro ruedas perfectos y sólo salí un par de veces, a arrastrarme discreta y lentamente por donde no pudiera verme nadie.

No malinterpretéis a quien doy mi apoyo. Cualquier cosa que nos aleje de “la Oreja de Van Gogh” y sus “cometas por el cielo” (¿¿¿¿????) será mejor, en lo que denominamos música popular.

Pero ¿por qué? ¿Por qué? ¿Dónde está el origen de la cutredad? ¿Y dónde el límite de lo hortera? ¿Es que todo el mundo intenta ser U2 a su manera? Please!

Y no me digáis que es subjetivo...

Wednesday, October 10, 2012

Ganesha


El ejército invasor entraba por la Diagonal desde el interior. Por el camino había arrasado pueblos, de los que el humo y el orgullo aún permanecían intactos. En la capital, los ciudadanos se atrincheraban en aquella última ilusión de creer que la razón podía vencer a la imbecilidad dogmática. Sin embargo, los tanques comenzaron a destruir piquetes, edificios, parques infantiles, museos, legados históricos de la humanidad. Escondida en el metro, me moría de miedo, con otros más.

Y fue cuando escuchamos un gran rugido, imposible, irreal. El suelo sobre nosotros tembló. Algunas piedras se desprendieron, a pesar de que el subsuelo del metro era a prueba de bombas, no como el del tren.

El silencio. El aullido roto triunfal. No podía ser. Nos miramos en maravilla. Corrimos al exterior. Allí, en la avenida: el ejército invasor derrotado y tan tranquilamente, varias manadas de elefantes paseaban por los escombros, como bomberos después de un desastre, buscando supervivientes.

Wednesday, October 03, 2012

El mes de las visitas


Me quité de Windows. En el nuevo sistema operativo uso un LibreOffice3 al que, hasta que no tenga un momento, no podré añadir diccionarios, sinónimos y todas aquellas cosas útiles en cuatro idiomas a las que renuncié alegremente y sin pensar en las consecuencias.

Así que me siento un poco a la deriva, aunque confieso que es agradable, volver a tener la mesa desbordada de diccionarios y otros libros de consulta. Todo se vuelve mucho más físico. Pero no os creáis que lo disfruto, no tengo tiempo, voy a tope en el trabajo. Menos gente, menos sueldo, más trabajo. Por lo menos hemos conseguido que la jefa comprenda que esto no es Houston, we have a problem, y si un día me animo a contar las cosas que suceden allí, quizás entenderéis porqué a veces lo parece, Houston.

Estamos ya en octubre, ese maravilloso mes en el que sin cesar escucho de memoria las melancólicas notas de The Edge al piano en October, el track minimalista con el que U2 vinieron a decirnos a los fans que una canción iba a ser a partir de ahora lo que saliera del alma, sin la grandiosidad de Pink Floyd ni la ampulosidad de los Beatles ni las vísceras de los Stones.

Cuando vives en la metrópolis (o cerca), sabes que vas a tener visitas. Es uno de los motivos por los que decidiste quedarte en un lugar-reclamo, o es que quizás te quedaste atrapado. El caso es que al cabo, dejas de viajar, alquilas un sitio más grande (y por eso no hay para viajar), y esperas a que lleguen las visitas, que es otro modo de viajar. Doha, Pecs, Muros, Girona, Boulogne-sur-mer...

Aquí les esperamos, con la sonrisa lista y la cocina caliente.
Es un privilegio que vengan a verte.

Para rutina, ya tenemos a este país. Lo que sea que cada uno vaya considerando hoy en día lo que es un país, noso país, el nostre país, gure herrialdeko, naše země, peyi nou an, ár dtír, nước ta.