Al dejar de fumar, el sentido del gusto y del olfato se afinan.Lo malo es que al oler mejor los olores, es cuando sabes que todo huele increíblemente mal. Hasta el asco.
Total, por un cigarrito más...

Han sido tres años de cambios, de crisis, de siempre adaptarnos, de enfadarnos, de reconciliarnos, de reírnos, mucho, de estrés, desapariciones, apariciones inesperadas, enigmas, pérdidas tristes, celebraciones personales, más…
Las cosas que vivimos en el trabajo no sólo son grandes en tiempo, también son intensas, difíciles y requieren de nuestra energía y buen humor.
Todos hemos sentido en algún momento ese lazo que se romperá quizás cuando cambie la situación laboral, pero que nunca nos abandonará.
Como dijo una vez
Y es que la gente es lo mejor en la vida de una persona.
Este post no está a la altura de mi emoción: lo he pasado mal y en el curro se han portado siempre como verdaderos fans. ¡Con todo el histórico que llevamos a las espaldas!
Decir nombres no pertenece a este espacio, pero sepáis que me muero de ganas.
Como no soy poeta, no me sale la oda.
No tengo palabras.
Gracias.
En verano se confía exageradamente en la luz y la melancolía no encuentra su camino.
¿Ves cómo tampoco había para tanto?
Lo siento que las estrellas nunca son lo bastante buenas o que un pelo de tu barba ya canea. Visto lo visto, no creo que pueda volver a preocuparme por otra cosa que no sea el origen de un excremento.
“¡Yo no quiero hacer cacas!” Clama el ambicioso de arte. Bueno, pues ya ves, muchas veces vas y te quedas sin papel. Total para nada.
Quisiera que Michael hubiera tenido la dignidad de morir por lo menos dignamente, pero cuando te han vapuleado tanto desde el principio, y sobre todo desde que te quedaste con los derechos de los Beatles, supongo que lo último que te preocupa es si tanto fármaco te acabará matando.
Voto por tomarnos el mes de julio con tranquilidad. Tanta histeria colectiva no trae más que cagarrinas.
Abrumada como estoy de actividad y de trabajo, no me sale ni una oda.
Y lo triste es que a nadie le salga tampoco.
Sólo suicidios, escabros y un horizonte de plomo.


En tiempos difíciles, tenemos la tendencia perversa a morder a nuestros compañeros y compañeras como si fueran culpables de la situación de agravio en la que nos encontramos.
Y es que siempre es más fácil enseñarse con un igual o con alguien más débil que con la mano que agita los hilos desordenadamente, creando confusión, injusticias y caos.