Sunday, August 19, 2007

Dean

No sé porqué nunca me encontré con tus palabras. A veces los poetas aparecen como cartas en un cofre, después de varias vidas. En la tormenta, en el desván, todo cobra significado. Me he tumbado sobre la madera que huele a humedad y a vino viejo, aunque nunca hubo vino. Una vela amenaza con apagarse pero me resguarda del ruido y puedo así escuchar a la lluvia. Cuando dices, cuando sientes. Descubro un nuevo libro. Uno de esos que viven siempre dentro. ¡Qué más puedo decir? Me siento humilde hoy después de haber sido una fiera cabreada durante… Al escucharte en el eco de las presencias que somos, soy y tengo ganas de llorar. El hada madrina me dice, “no llores más, estoy harta de verte llorar, te hace parecer histérica, luego nadie te toma en serio”. “Hada, me duele, me duelo”. Es fácil para las hadas, comparten nuestra humanidad, pero no son humanas. Voy con retraso a la iglesia del relámpago. Ya sé que todo no se puede ser. Un saltamontes se comió las membranas en mis manos y al salir a la calle, el agua resbala. Perú, China, Jamaica.

Friday, August 17, 2007

¡Juventud! ¿Divino tesoro?

(a Rubén Darío, claro, por ser cursi, como yo)

Un mar de plástico roto, romántico a más no poder. Si se escribe en público, hay que recordar. En las conversaciones todos nos aburrimos, con la repetición. El ego, a veces es más importante que la persona, aunque ser persona tampoco sea gran cosa. Seas buena, seas mala. La matización es tan pequeña. Nos vamos todos, a la mierda. A veces, a veces…

Estoy tentada al silencio infinito. Estoy atemorizada, por el silencio infinito. Esperar, a ver qué pasa. Pero soy impaciente. Por no esperar a un autobús, camino. Leguas de silencio. Esperado. Aquí, donde vivo, la respiración viene con jadeos; el alcohol, con justificaciones del ego. Que sepáis: sólo me juzgo a mí misma. Lo siento, si al decirlo, duelo.

El perro negro pasea por el plástico roto. Incorrupto. Y qué fácil que es pasar de todo. ¿Tu nombre? ¡Qué importa! ¿Acaso vas a llamarme? Ah… Si sólo pudieras ladrar… Me.

Thursday, August 16, 2007

Asunción

S.B. es superficial cuando sale de fiesta y es capaz de decir las barbaridades más bestias. Luego se queda tan tranquila, porque al día siguiente no recuerda. Le contaron que una vez echó una bronca colosal. “Eso es robar”, sentenció. También que se desnudó en una calle concurrida y que se dejó tomar fotos. “Antes eras más accesible”, le contó a un alma con quien una vez dejó una conversación inacabada. “Yo soy el mismo”, contestó el músico. Las luces temblaron en la piel de la noche. El pulso de la repetición apenas se percibía. Un amigo le pidió hablar a solas, el domingo. La orquestra exigía de la audiencia complicidades de años. Nadie protestó. S.B. quería bailar, desentumecer el dolor. Las calles fueron una vez torrentes. Con gracia, hacia el mar, rodó el amor.


Sunday, August 12, 2007

Opulencia

En la playa dos parias del mundo se sientan en la arena caliente a observar la dirección de la policía. Su alijo de refrescos lo esconden unas señoras del pueblo que, con generosidad, se ofrecen cada mañana a cubrirles las espaldas. Comentan: “ayer amenazaron, ya hemos pasado la frontera del aviso”.

Por su lado pasan dos gays de la mano cuyos músculos reventarán la piel de un momento a otro. “There is a lot of French people in this town, you see?”

“And Americans too”. Pienso yo.

Mientras invertimos recursos en extender unas playas sucias que cada año pierden kilómetros al mar, donde la gente se tumba a hacer nada hasta la hora del gran dispendio, y mientras gastamos tiempo y dinero en obtener los materiales preciosos y extraños que acelerarán nuestra propia extinción, la gente muere de hambre, muere en su violenta lucha por conseguir comida y muere en las guerras.

Estos días de verano he caído en la tentación de seguir con asiduidad los artículos del Diario del Aire, ya que no veo la tele ni compro periódicos. Decidí hace un tiempo no saber nada del mundo y escribir una comedia superficial que me iba a curar de mi pena, de mi culpa, de mi dolor de mandíbula. Pero como al Diario lo tengo linkado, está bien escrito y sólo tengo que darle a un botón...

Recuerdo que cuando vivía en EEUU la frase recurrente de mis amigos era: “claro, para ti es fácil, como tienes papeles…”. Ellos tuvieron que conformarse con ser explotados hasta que los deportaron (exprime cuanto puedas y luego deshazte de la cáscara), yo pude elegir ser esclava de más nivel.

La opulencia nos aísla al egoísmo. Incluso a los que nos mantenemos austeros. Hay gente que se mantiene al límite de la pobreza, porque así no tiene que hacer el sacrificio de dar. Hay gente, por el contrario, que es capaz de dar a los desconocidos necesitados pero es incapaz de ser generosa con la gente que tiene al lado. Luego, claro, están los que más tienen. Hubo un tiempo en que la burguesía tuvo el poder de vetar. Y hubo un tiempo en que la burguesía fue progresista, solidaria, revolucionaria, artística. La globalización con sus multinacionales ha sustituido a la burguesía por tecnócratas que viven en una opulencia obscena, que asumen órdenes sin rechistar. Y como si también nosotros viviéramos en esa opulencia (no, pero aspiramos a ella —no nos engañemos, el inmigrante también—), ejército, policía, profesores (peligrosamente en Estados Unidos, el país de la libertad de expresión), periodistas, científicos, filósofos, artistas y obreros, observamos la barbaridad de cuanto está ocurriendo y acatamos las órdenes quietos, quietos, sin rechistar.

En un sueño alguien me preguntó: “¿no crees que es egoísta por tu parte, pasar tantas horas a solas frente a una pantalla en blanco, esperando que lluevan las palabras?”. Respondí: “no más egoísta que los que se rinden frente al televisor y esperan y esperan a que la próxima oferta sea mejor”.

Me refugio en el amor, la amistad y el arte y me convenzo de que no tengo nada que ver. Si el mundo arde… No será mi contribución. Aún así, queda el recuerdo de una revolución que no se hizo. Las dos torres nos dieron cancha, la policía nos acalló brutalmente. No podemos permitirnos sufrir tanto, porque lo tenemos todo (¡¡¿?!!). Los ideales, sin hambre, no sirven para nada.

¿Es suficiente con dar dinero a una ONG?

Thursday, August 09, 2007

Batalla canina

Un gos blanc rabiós corria cap a nosaltres. Hi havia una nena petita, no era meva, però estava al meu càrrec. M’hi posava davant per protegir-la. El gos em mossegava. Venia un altre gos a barallar-se amb el primer i mentre nosaltres escapàvem. El gos blanc rabiós matava l’altre.

“Saps què vol dir quan un gos blanc rabiós et mossega?” “Diuen que si és negre és presagi de discussions”. “I si és blanc?”. “No ho sé”. “I si ve un altre gos i es baralla amb el primer?” “Per què somnies aquestes coses?”. “Tant debò ho sabés”.

Wednesday, August 08, 2007

Indie

Esperits encaputxats tremolen de fred, grisos, taciturns, humits. Alguns s’inflen d’aigua sobre els pins, altres esperen als cims, com voltors famolencs. N’hi ha que han trobat les escletxes en edificis i muntanyes i allà hi floten, empresonats de vents i concavitats.

Hi va haver un dia que un paisatge així em retornà les forces, la confiança en mi. També ajudaren Trail of Dead (abreviació del més espectacular nom: And You Will Know us by the Trail of Dead), amb l’album World’s Apart, en un temps en què vaig perdre nord, seny, esperança; lluny de tot i sola.

Ahir van tocar a Barcelona, a la 2 de l’Apolo. Alta energia, distorsió, melodia, la desorganització pròpia de qui afina diferent per a cada tema i molt bon humor. L’ambient indie et permet estar a primera fila. La gent et deixa espai, ningú t’empeny, ningú té desfici de ser el primer en res ni de tocar la mà de ningú. És més com un grapat d’amics en el concert d'un altre grapat d’amics. Els ToD No van trencar res, però, tot i la fama. Will you smile again? El punt i apart.

Friday, August 03, 2007

Big Sur


A Merlí

Es mi voluntad vivir cada día como un regalo y con alegría. A tal propósito he conseguido armas, algunas con esfuerzo, otras, regalos de duendes.

Antes de mi estación, el tren se vacía. En las escaleras hacia la rutina se amontonan hileras de personas, incluso en agosto. La imagen me atrae y me repugna. Para poder vivir en paz cierro mi alma a las atrocidades humanas y a la vulgaridad social y cultural. Cierta superficialidad que nace de un deseo genuino de comedia me ayuda contra la tragedia que supone el sinsentido. Si eructo en vuestra cara y luego río con complacencia, es profundidad y redención, no falta de educación. Hay grandes distancias por salvar, pero la más difícil es vivir con la propia consciencia.

Miro a los árboles y sigo leyendo:

“[…] Un hombre de talento tiene que ganarse la vida a ratos o hacer su trabajo creativo a ratos. ¡Difícil elección!

Si tiene la suerte de encontrar un rincón ideal, o una comunidad ideal, no implica que su trabajo artístico recibirá el estímulo que tanto necesita. Al contrario, probablemente se dará cuenta de que nadie está interesado en lo que hace. Por lo general, se le verá como diferente o extraño. Y lo será, por supuesto, ya que lo que le motiva es ese misterioso elemento X sin el cual sus congéneres pueden vivir perfectamente. Seguramente, para sus vecinos, comerá, hablará y se vestirá de una manera excéntrica, que en sí ya es suficiente para desterrarlo al ridículo, el desprecio y el aislamiento. Si toma un trabajo humilde y demuestra que es tan bueno como cualquiera, la situación se puede de algún modo aliviar, pero no durante mucho tiempo. Probar que es tan bueno como los demás significa poco, por no decir nada, para un artista. Fue su otredad lo que le hizo artista y, si le dieran la oportunidad, intentaría convertir en artistas a los demás. Más tarde o más temprano, de un modo o de otro, está destinado a fastidiar a sus congéneres. Contrariamente al tipo habitual, se deshará de todo y se echará al viento en cuanto le apriete la urgencia. Es más, si es un artista de verdad, se sentirá obligado a hacer sacrificios que la gente normal considerará absurdos e innecesarios. Al seguir la luz interior, será inevitable que escoja como compañera de camino a la pobreza. Y si tiene dentro la semilla de un gran artista, tal vez llegue a renunciar a todo, incluido su arte. Esto, a ojos del ciudadano medio, especialmente del buen ciudadano, es absurdo e impensable. Así sucede a veces que, ante la incapacidad de reconocer el genio en un hombre, un miembro más legítimo, más respetado de la sociedad, puede llegar a decir: “Cuidado con ese tipo, no es de fiar”.

De Henry Miller, “Big Sur and the Oranges of Hieronymus Bosch”, edición en inglés, New Directions Books, 1957; fragmento traducido poco profesionalmente por mí.