Friday, August 03, 2007

Big Sur


A Merlí

Es mi voluntad vivir cada día como un regalo y con alegría. A tal propósito he conseguido armas, algunas con esfuerzo, otras, regalos de duendes.

Antes de mi estación, el tren se vacía. En las escaleras hacia la rutina se amontonan hileras de personas, incluso en agosto. La imagen me atrae y me repugna. Para poder vivir en paz cierro mi alma a las atrocidades humanas y a la vulgaridad social y cultural. Cierta superficialidad que nace de un deseo genuino de comedia me ayuda contra la tragedia que supone el sinsentido. Si eructo en vuestra cara y luego río con complacencia, es profundidad y redención, no falta de educación. Hay grandes distancias por salvar, pero la más difícil es vivir con la propia consciencia.

Miro a los árboles y sigo leyendo:

“[…] Un hombre de talento tiene que ganarse la vida a ratos o hacer su trabajo creativo a ratos. ¡Difícil elección!

Si tiene la suerte de encontrar un rincón ideal, o una comunidad ideal, no implica que su trabajo artístico recibirá el estímulo que tanto necesita. Al contrario, probablemente se dará cuenta de que nadie está interesado en lo que hace. Por lo general, se le verá como diferente o extraño. Y lo será, por supuesto, ya que lo que le motiva es ese misterioso elemento X sin el cual sus congéneres pueden vivir perfectamente. Seguramente, para sus vecinos, comerá, hablará y se vestirá de una manera excéntrica, que en sí ya es suficiente para desterrarlo al ridículo, el desprecio y el aislamiento. Si toma un trabajo humilde y demuestra que es tan bueno como cualquiera, la situación se puede de algún modo aliviar, pero no durante mucho tiempo. Probar que es tan bueno como los demás significa poco, por no decir nada, para un artista. Fue su otredad lo que le hizo artista y, si le dieran la oportunidad, intentaría convertir en artistas a los demás. Más tarde o más temprano, de un modo o de otro, está destinado a fastidiar a sus congéneres. Contrariamente al tipo habitual, se deshará de todo y se echará al viento en cuanto le apriete la urgencia. Es más, si es un artista de verdad, se sentirá obligado a hacer sacrificios que la gente normal considerará absurdos e innecesarios. Al seguir la luz interior, será inevitable que escoja como compañera de camino a la pobreza. Y si tiene dentro la semilla de un gran artista, tal vez llegue a renunciar a todo, incluido su arte. Esto, a ojos del ciudadano medio, especialmente del buen ciudadano, es absurdo e impensable. Así sucede a veces que, ante la incapacidad de reconocer el genio en un hombre, un miembro más legítimo, más respetado de la sociedad, puede llegar a decir: “Cuidado con ese tipo, no es de fiar”.

De Henry Miller, “Big Sur and the Oranges of Hieronymus Bosch”, edición en inglés, New Directions Books, 1957; fragmento traducido poco profesionalmente por mí.

3 comments:

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  2. Anonymous5:36 AM

    Un fragmento muy bien escogido!

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  3. gracias. Lo escogí con mucho amor.

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