Wednesday, February 06, 2008

Solidaridad

Quisiera llegar a tu lecho y consolarte. Arrodillarme a tu lado, aliviar tu dolor con mi voz. Tocar tu mano, hablarte de fe, de esperanza, de ilusión. Acercar a tus labios un tazón de caldo y un pedazo de pan fresco. Con sumo cuidado, limpiar tus heridas, besar tus párpados, rescatar la luz en ti con mi calor. Sin embargo, estás lejos y soy cobarde y me quedo en mi serenidad. Egoísta de mí... ¿De qué me sirve esta paz tan quieta, sin ti?

Saturday, February 02, 2008

Cronos

En la sórdida línea amarilla, donde los convoyes tiemblan y las ventanas reflejan el esqueleto ahumado de nuestras miserias, entró. La llamaré Ewa.

Ewa vestía unos jeans anchos, un jersey rojo y un abrigo gris. Calzaba zapatos de tacón, demasiado apretados para los calcetines de lana que asomaban arrugados por los empeines. Cubriendo sus cabellos grises de pasado pelirrojo, una gorra verde de algún chino. Sus ojos cetrinos eran hermosos y vivos y brillaban aún lo suficiente como para deslucir su enorme nariz y sus desmesuradas orejas.

Podría ser yo de vieja, pensé, y los aros dorados en sus lóbulos centellearon. Podría ser yo… E inmediatamente sentí lástima por ella a través de la compasión que me inspiraba mi yo futuro.

Mientras me perdía en la estúpida y frívola noción de abrir una cuenta de ahorros de inmediato con el fin de, algún día, si necesario, aplicarme cirugía estética y no ser una vieja fea, aunque debería preocuparme más poder pagar un techo y alguien que cuide de mí, Ewa se giró y comenzó a contarle, en polaco, creo, a la chica que tenía al lado —a todas luces, una desconocida— una historia.

Ewa gesticulaba dulcemente y pronto una anécdota resultó ser muy graciosa, comenzó a reír a carcajadas y le entró un ataque de risa, seguido de un ataque de tos y muchas lágrimas.

La desconocida la miraba sin saber cómo reaccionar. De vergüenza, no se atrevía a mirarnos al resto. Abrió el bolso, sacó un libro y se puso a leer. Ewa, a su vez, extrajo un pañuelo del abrigo, se sonó los mocos y se limpió las lágrimas. Ya recuperada y aún con una sonrisa se dirigió de nuevo a su interlocutora y pareció comprender. Borró la sonrisa de su rostro, se miró las manos, se enderezó la gorra y me miró, aunque no estoy muy segura, quizás miraba el esqueleto ahumado de su miseria en el cristal tras de mí. Luego bajó los ojos y pareció apagarse.

La gran mayoría bajamos en Verdaguer, incluida su interlocutora desconocida. Ewa continuó sentada. Cuando ya subía las escaleras, me giré y la vi al final del andén, pintándose los labios en una esquina de un panel de anuncios. Casi doy la vuelta para pasar un rato con ella. Casi…

Thursday, January 31, 2008

Colegiala

Tras espesos cabellos parpadeó sin mirar. En sus manos un canuto recién liado y un mechero cuyo fuego comenzaba a calentar fragmentos de droga que esperaban dentro. Bolsa de sorpresa para dieciséis años de belleza. A sus pies la mochila del cole. Agazapada a solas en un portal, a las ocho y media de la mañana, encendió su tronco. Ya me alejaba cuando la escuché inspirar. Dependencia, opresión, oscuridad.

Tuesday, January 29, 2008

Exhibicionismo

Bailar encima de la barra de un bar y desnudarme delante de todos. Es de esas cosas que ya no hago. Afortunadamente. No creo que fuera muy bien recibido, toda exhibición supone una amenaza. Si se disfraza de arte y se es parte de un cartel, es respetable, pero si lo haces espontáneamente y además eres mujer, los tíos pensarán que eres una puta y las tías también.

A veces sueño con liberarme de todo delante de los demás, que para mí es lo más parecido a volar. Pero en cambio tengo que reprimir mis deseos más íntimos, y luego la psicóloga me dice que lo que tengo no es ansiedad, sino ocultación y mentira. Qué sorpresa.

Sunday, January 27, 2008

Otra pirámide

Cuando era niña, unos amigos de la familia que eran hippies y vivían en la montaña convocaron en una ocasión a mis padres y a mis tíos para ofrecerles un negocio limpio, seguro y simple con el que podrían ganar grandes sumas de dinero. Lo único que tenían que hacer era invertir una cantidad inicial, entregársela a ellos, que los habían invitado a participar en el juego, y cada pareja conseguir a su vez un par de amigos que accedieran a invertir en la estructura. Esta estructura se había creado para combatir el modelo capitalista de sociedad y ayudar a las personas pobres a conseguir el capital suficiente para poder tener las mismas oportunidades que las personas ricas (por ejemplo, mandar a los hijos a estudiar al extranjero o comprar terrenos).

A mis progenitores y sus hermanos aquella historia les dio mala espina. El dinero fácil no existe, es una verdad bien antigua. De todos modos, por mucho que hubieran querido mandar a sus hijos a estudiar al extranjero, no disponían de tal cantidad. Rechazaron la propuesta e intentaron convencer a sus amigos de que lo más sabio, aunque hubieran perdido dinero, era abandonar antes de que las cosas fueran a peor. Tal actitud les costó la amistad con los hippies de la montaña, a quienes no vimos más.

Del timo de la pirámide se ha hablado mucho durante épocas y ahora hacía tiempo que no escuchaba nada al respecto. Ya lo consideraba uno de esos males que la sociedad moderna había erradicado, como el cólera, de no ser por aquel episodio surrealista de los sellos, más surrealista aún por el hecho de que los estafados pidieran una indemnización del estado. En fin… Sin palabras.

Una nueva versión merodea peligrosamente nuestro entorno y asedia a seres queridos que, por una combinación de simpatía a las personas que proponen (rollito alternativo, ecológico, anti-sistema) e ingenuidad y buena voluntad (ahora el juego se disfraza de solidaridad y ayuda al Tercer Mundo), sucumben, dan el dinero y se encuentran en la tesitura de tener que convencer a sus amigos de desembolsar también.

La nueva versión se llama Células de la abundancia, Bolas de colores o Círculo de la prosperidad y está muy activa en España, Francia, Alemania y Chile. Existe información profusa en internet.

Ya sé que muchos pensaréis que nunca caeríais en un timo así, pero quizás tenéis algún amigo que esté metido en esto. A parte de ser un chanchullo que puede derivar en peligros varios (no sólo económicos, como es de suponer, pues a medida que la pirámide avanza, la gente comienza a perder más dinero y a ponerse más nerviosa), es ilegal y está penado por la ley.

Imagino que debido a que quien viene con la historia es siempre un amigo o una persona a la que se tiene gran respeto, no se denuncia a la policía.

También debe ser difícil enfrentarse a ello a nivel personal. Como con las sectas o las drogas, cuando a uno le hipnotizan, no va a escuchar razones de otros, por muy lógicas que digan que son. Es más, la reacción habitual es el rechazo directo y la ruptura de la relación.

Si me encontrara en la circunstancia de tener que presionar, intentaría apelar a la razón, pero con toda la información posible físicamente en mis manos, un fosforito para ir marcando, si fuera necesario, y sobre todo, la compañía de personas de confianza, íntimas de la víctima, para que esta no piense que es una simple paranoia nuestra para llevar la contraria.

Thursday, January 24, 2008

Un gos en el prat

Sobre la lleixa d’un mur blanc, davall el sol cendrós de gener... Podia fugir durant deu minuts d’estadístiques, projectes i e-mails. Vaig aclucar els ulls i vaig jugar a veure els ultraviolats a través de les parpelles. S’assemblaven molt als rajos catòdics quan els mires de ben a prop: diminuts redalls de color, en permanent ressonància. De lluny s’escoltaven els trens arribar i partir de l’estació. De tant en tant, una brisa freda i quieta espolsava alguna branca de l’arbre que no ha perdut les fulles i on els ocells es perseguien o barallaven, perquè vaig sentir un de més gran dir-li insolències al petit i el petit semblà defensar-se amb força lògica i dignitat. L’ocell gran es deixà caure sobre el camp. Els altres arbres, els pelats, flotaven en el paisatge sense amics. Mig adormida vaig escoltar unes passes que pujaven les escales i obrien la porta d’un cotxe. Poc després el cotxe arrencava i marxava. Tot es quedà en silenci. No obstant, em va semblar sentir una mena de trot lleuger que se m’acostava. Pensava que era el vent o la meva imaginació fins que faig notar un alè calent a la mà. Vaig obrir els ulls: un gos em contemplava.

—I tu, qui ets? —vaig preguntar.

Per resposta, el gos es va asseure i em posà el cap sobre la mà.

—No tinc menjar —el vaig prevenir.

I ell aclucà els ulls.

Bé, doncs, vaig pensar, em relaxaré en companyia.

Em vaig quedar uns segons adormida i em vaig despertar angoixada, pensant que era un altre dia, un altre lloc i això de pujar escales i tornar a la feina em semblava ben irreal. Quan em vaig incorporar, allà, sobre la gespa, recargolat, estava el gos estrany, fent la becaina al sol. Vaig intentar no fer soroll, per no despertar-lo. Quan començava a allunyar-me, vaig mirar enrera. El gos tenia un ull obert i remenava la cua.

Tuesday, January 22, 2008

Oh! John!

El otro día vi a Bon Jovi en el gimnasio, en el monitor de infames videos, antes de un grupo de pop español (chicos con aspecto inglés y algo de barba descuidada) y después de una niña latinoamericana (muslos, senos y labios semiabiertos).

Por suerte no tengo que escuchar esta basura nunca más porque me compré un ligero y sencillo reproductor de mp3 por 25€. Es por eso que vi a John a ritmo del Sweet Dreams de Marilyn Manson mientras le daba al remo falso. Lo raro no fue eso. Lo raro fue su look de telecomedia hollywoodiense y sus dientes exageradamente blancos, sus brazos musculosos más grandes que la guitarra que rasgaba y sus cabellos perfectamente ordenados. Oh! John!, ¿por qué te hiciste actor?